Testimonios – Testigantzak

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OLGA
    

Recuerdo qué estaba en Wellington, Nueva Zelanda, leyendo el periódico que tenía Poco màs que noticias locales cuando pasè pàgina y vi la noticia arriba en el Centro. En un mismo artìculo hablaban de la victoria de Aznar y el atentado de Fernando Buesa y Jorge Diez. Habìa conocido a su hija Sara en su viaje de fin de curso a Mallorca donde yo era la monitora. Mi madre le conocia a el y a su mujer, del trabajo. Las primeras reacciones de incredulidad, la desconnexión y distancia con Vitoria se hicieron enormes, sin posibilidad de llamar tan fàcilmente como se hace ahora. Extrañamente tengo un recuerdo muy nìtido de esa pàgina de periòdico. Un fuerte abrazo.

ENRIQUE LOPEZ
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Hola,
Recuerdo que estaba en el trabajo, en una reunión importante que suspendimos al llegar la noticia, nadie era capaz de seguir; Ya fuera manifesté mi intención de afiliarme al PSOE, y en un acto de no como llamarlo, llegue a decir que iba a ser el próximo Lendakari, a lo que una compañera afín al PNV me dijo: “aquí jamas habrá un lendakari no nacionalista” (años después lo habría…..y socialista, y apellidado López. Al llegar a casa comente la idea con mi mujer, delante de mi hijo, que entonces tenia 12 años, este, al oírlo, se puso delante de mi y llorando me pidió : “no papa, no, ¿que quieres que te maten a ti?”, no me afilie, y me arrepentiré siempre de no haberlo hecho; me parecía que había que dar un paso (evidentemente no por ser Lendakari), para defender la memoria de Fernando.

Días después viví en la calle, la mayor indecencia política que he presenciado, durante la manifestación de repulsa y de solidaridad por el asesinato de Fernando, recuerdo como les decía, a los peneuvistas, que regresaban por los laterales de las calles, que vinieran a nuestro lado y como agachaban y escondían la cabeza entre sus banderas.

Ahora cada aniversario que estoy en Vitoria, procuro acercarme al monolito y estar unos minutos en silencio pensando en lo que para mi representa Fernando Buesa, que no es otra cosa que el socialismo como entendimiento entre iguales y desiguales, el socialismo como base de reflexión para buscar el bien común y la tolerancia. Nunca me he atrevido a dar el paso para abrazaros, por no entrar en vuestra intimidad, así que aprovecho esta oportunidad para daros, a toda su familia, el mas grande abrazo que se pueda dar y sobre todo para daros las GRACIAS por todo.

DORLETA
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Esa tarde yo tenía prácticas en la universidad de farmacia, estabamos saliendo de la cafetería para ir a los laboratorios cuando de repente se escucho un estruendo enorme, la cristalera del techo vibro como si fuera a romperse en mil pedazos. Nos quedamos inmóviles, todos, nadie decia nada, y de repente se hizo un alboroto increíblepor todas partes, la gente estaba asustada, nadie sabia q habia oasado aunque sin decirlo todos estabamos seguros que el horror habia caido muy cerca esta vez, no nos equivocabamos. En 5 minutos, pero 5 de verdad empezaron a llegar camaras de televisión corriendo como locos hacia el lugar donde habia sido el ruido, no habia moviles, solo una cabina en medio del pasillo… Era imposible llamar a casa y decirles que teniamos suerte, que no habiamos sido nosotros. Queriamos salir de alli y acercarnos a ver qie habia pasado, pero habia mucho miedo a una segind8a explosion, los cobardes actuan asi, a lo zorro.
Cuajado por fin consegui hablar con mi madre, casi 2 horas después, estaba llorandi muy nerviosa, contenta de oirme por fin, me colgó deprisa, tenía qie llamar a mi padre pausa decirle que nosotros dormiríamos juntos en casa esa noche, no como la familia de Jorje y de Fernando.
Recuerdo la sensacion de derrota y de impotencia, desde ese día el terrorismo se hizo real para mi.

JJL
    

Considero que los asesinatos cometidos por E.T.A de José María Ryan, Miguel Angel Blanco y el de Fernando Buesa , junto con su escolta Jorge Díez, fueron los que más me impactaron mi conciencia personal.

Durante bastantes años, especialmente hasta la democracia, mi preocupación por la ignominia del terrorismo -político etarra era insuficiente. Aunque ya mantuviera una visión crítica, no la hacía palpable con mi actuación , desgraciadamente al igual que una parte significativa de la ciudadanía vasca que “callaba”, “miraba para otro lado” ó incluso justificaba la barbarie, siempre bajo el paraguas del nacionalismo del P.N.V., poco tajante ó de la connivencia de E.H.

A partir de Febrero 2.000, el Estatuto de Gernika y su fuente , la Constitución española, han sido mis referencias ideológicas.

¿ Recuerdo aquellos días? : En aquella fecha, trabajaba en Madrid ( desde Enero 2.000), aunque seguía domiciliado en Bilbao , donde pagaba y pago mis impuestos. Recuerdo la trágica noticia estando en Madrid. El peor trago personal lo tuve el Sábado siguiente al vil asesinato, ya en Bilbao. Pensé acudir a Vitoria pero el ambiente familiar me frenó para hacerlo. Al poner la ETB , pude ver la lamentable postura de Ibarretxe y los seguidores nacionalistas . Con tal visión , tuve una bronca fenomenal con mi suegro (fallecido en 2.006).- La situación planteada fue grave(mis suegros vivían con nosotros) y estuvimos cerca de una ruptura familiar . Un cuñado , hermano de mi mujer, tuvo que mediar la semana siguiente para que volviera urgente a casa porque mis suegros se marchaban de nuestra casa . Debo decir que vine urgentemente y aceptar que no se hablaría de terrorismo ni de política en mi casa.

Qué supuso para mí ese atentado?: desde luego , reafirmó el posicionamiento más firme contra el terrorismo y el nacionalismo, que , si cabe, creció todavía más con motivo de un intento de chantaje económico, en nombre de E.T.A , el 9.3.2.002.

Qué reflexión hago pasados 20 años?: – Supongo que reafirmó la necesidad de iniciar el proceso final del terrorismo de E.T.A. – La importancia de las Elecciones Autonómicas del 1.3.2.009. – Los asesinos, ó al menos una gran parte de ellos, no han pedido siquiera disculpas claras , y lo que es quizás sea peor , ayudados por los abertzales , fomentan un blanqueamiento de la historia atroz que hemos sufrido.

MAITE
VITORIA
    

Es curioso cómo os fui conociendo a todos los miembros de la familia, por separado. A Nati como psicóloga de San Viator, a mí querida Marta en la Uni, a Mikel porque su amigo salió con mi amiga, a Fernando en partidos del Baskonia. Se sentaba un poquito más allá, a la izquierda,… Parece como si lo estuviera viendo. Aquella tarde yo trabajaba, a las 6 nos íbamos unos cuantos compañeros a una charla. Y de pronto uno de ellos oyó algo en la radio: que habían asesinado a un alto cargo del PSE, que no estaba claro quién era… Y luego vino diciendo que era él. No podía creerlo. No podía dejar de pensar en su familia, en Marta sobre todo. Cómo alguien podía arrebatar la felicidad a una familia que sólo daba muestras de educación, seriedad, responsabilidad, diálogo. Aún hoy no lo entiendo. Años después coincidí con alguien que había estado con Fernando y Jorge aquel día por la mañana. Murieron persiguiendo sus ideales y sembrando el germen de la futura paz de Euskadi. Porque curiosamente aquella tarde hizo que la familia Buesa Rodríguez se convirtiera en un icono de convivencia, de lucidez, de futuro. A Marta le he dicho muchas veces lo orgulloso que estará Fernando. Porque estoy que hacéis cada año y cada día, esos videos maravillosos de Sara, este gesto de dejarnos compartir esto que de otra manera las lágrimas no nos dejarían… Le estarán llegando a él esté donde esté. La vida nos ha seguido reuniendo, Marta, Jon Kepa, en los lugares y ámbitos más insospechados. Y para mí sois un ejemplo cada día.

Coral Rodríguez Fouz
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En mi memoria siempre vivo el último rato que compartí con Fernando Buesa. Fue la mañana de ese 22 de febrero de hace veinte años. Teníamos un acto de precampaña de las Elecciones Generales en el Palacio Miramar de Donostia. Y al finalizar el acto compartí unas palabras con él, cuando ya salíamos rodeados, como siempre en aquellos duros años de lo que los terroristas etarras y sus acólitos llamaron “socialización del sufrimiento”, de casi tantos escoltas como asistentes.
Recuerdo que a primera hora de la tarde estaba en la sede socialista de la calle Prim cuando recibimos la terrible noticia, en Vitoria acababa de estallar un coche-bomba, ETA acababa de asesinar a Fernando Buesa y a Jorge Díez, su escolta.
Recuerdo el viaje en coche con mis escoltas y con una compañera y amiga desde los tiempos de militancia compartida en las Juventudes Socialistas de Euskadi. Los escoltas hicieron una excepción, dadas las circunstancias, y dejaron que Mónica viniera con nosotros.
No olvidaré nunca el silencio desolado ni las lágrimas que compartimos. No puedo olvidar aquella tristeza infinita, tan conocida ya, que me acompañó en todo el trayecto (¡qué largo se hizo) desde la calle Prim hasta la sede del partido en Vitoria. Con el único objetivo de pasar allí unas horas compartiendo abrazos, compartiendo nuestro inmenso dolor.
Hoy, veinte años después, seguimos, por fin victoriosos, porque hemos logrado que el valor de la palabra se imponga, compartiendo su memoria. Fernando y Jorge seguirán para siempre vivos en nuestras memorias.

CONSUELO ORDOÑEZ
    

Nunca llegué a conocer personalmente a Fernando Buesa, aunque coincidí con él en la primera manifestación que organizó ¡Basta Ya!. Él estuvo en primera fila junto a José Luis López de Lacalle. Yo me coloqué en las filas de detrás. Apenas un año después los dos fueron asesinados. Esas concentraciones reunían a los mejores ciudadanos que he conocido en el País Vasco: los más valientes, los más íntegros, los más dignos. Muchos de ellos han sido mis referentes. No conocí a Fernando Buesa, pero siento un profundo respeto y admiración hacia él. Dio la batalla política al nacionalismo radical en el momento más difícil para hacerlo. Mientras muchos vascos optaron por llevar una vida tranquila y llena de comodidades simplemente guardando silencio, algunos ciudadanos como Buesa decidieron estar en primera línea del activismo cívico y político contra ETA y sus cómplices. Y lo hicieron antes de que el terrorismo llamase a la puerta de su casa. Fernando Buesa se posicionó del lado de las víctimas del terrorismo en un momento y en un lugar en que hacerlo significaba poner en riesgo su propia vida. Por eso él mismo terminó siendo víctima del terrorismo.

Recordar el contexto político y social en que se produjo el asesinato de Buesa todavía me produce un profundo dolor. Jamás olvidaré aquellos días. Si el ‘espíritu de Ermua’ que surgió del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso un halo de esperanza, el asesinato de Buesa fue la constatación de que esa rebelión por la dignidad y la libertad tenía fecha de caducidad en una sociedad corrupta moralmente. Un año y medio antes de que asesinaran a Buesa todas las fuerzas políticas nacionalistas —incluida Herri Batasuna, la marca electoral de ETA— se unieron en la firma del acuerdo de Lizarra (septiembre, 1998) para una negociación sin condiciones, sin límites y sin exclusiones, en un marco de «ausencia permanente de todas las expresiones de violencia del conflicto». Este pacto rompió la frontera moral trazada en el Pacto de Ajuria Enea (1988): los violentos y los conniventes con el terrorismo debían ser arrinconados en el tablero político.

La última intervención de Buesa en el Parlamento vasco reflejó a la perfección la tensión política de ese momento: «Dejen de mirar tanto y con tantos paños calientes a su suspendido socio parlamentario y vuelquen su atención en las ciudadanas y ciudadanos de este país que sufren los ataques y carecen de seguridad y libertad», retó al PNV. Pero el PNV ni se inmutó y siguió gobernando con quienes amparaban a ETA. Si el pacto de Lizarra finalmente fracasó fue por las prisas y la intolerancia de los etarras, no por falta de un objetivo soberanista común. ETA consideró que los socios de Lizarra avanzaban con demasiada lentitud y siguió matando para aumentar la presión. Apenas un mes después del asesinato de Pedro Antonio Blanco, el terrorismo se cobró la vida de Fernando Buesa y a su escolta Jorge Díez. Los días que sucedieron al asesinato de Buesa fueron algunos de los episodios más humillantes que recuerdo de aquellos años.

A los pocos días de asesinar a Buesa y a Díez, quienes siempre íbamos a las concentraciones de ¡Basta Ya! nos desplazamos a Vitoria para apoyar a las víctimas. La familia Buesa había convocado una manifestación de repulsa de los asesinatos y, paralelamente, el PNV fletó cerca de 200 autobuses desde los batzokis para organizar su propia manifestación de apoyo al lehendakari Ibarretxe. En Vitoria nos esperaba una jauría de radicales coreando ‘Ibarretxe aurrera’ o ‘ari, ari, ari, Ibarretxe lehendakari’. Me crucé con algunos nacionalistas y estos, al reconocerme, me restregaron su ikurriña mientras vociferaban su lema en favor de Ibarretxe. Todavía se me hiela la sangre al pensar en esas escenas. En una manifestación estábamos llorando muy afectados por el asesinato de Buesa; y en la otra estaban quienes escenificaban el desprecio más absoluto por el asesinato de dos seres humanos. Sentí tristeza e indignación a partes iguales. Nunca había sido tan evidente el rechazo de los nacionalistas hacia las víctimas del terrorismo.

ETA, su brazo político y esa parte de esta sociedad vasca que durante tantos años animó a ETA a matar y hoy sigue justificándola, enterraron a Buesa para que no hablase más. Igual que a mi hermano Gregorio. En el décimo aniversario del asesinato de mi hermano recuperamos un programa de EITB en el que Floren Aoiz, Joseba Egibar, Fernando Buesa y mi hermano Gregorio en un debate. Hoy, los únicos supervivientes de ese debate son los nacionalistas. Siempre he creído que matar a mi hermano y a Fernando Buesa ha sido clave para cambiar el rumbo de la historia. Estoy convencida de que el panorama político actual no tendría nada que ver si no hubieran sido asesinados. No conocí a Fernando Buesa, pero echo de menos que haya más políticos como él. ¡Cuánta falta nos hacen!

JOSE ANGEL LEKUONA
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Tengo un recuerdo vivo y nítido de esa tarde de jueves, fría y gris típica del febrero vitoriano y do los días siguientes. Teníamos reunión del Comité de Empresa de Diocesanas en el centro de Nieves Cano, muy cerca del lugar de los hechos. Al poco de comenzar oímos el bombazo. Tremendo, ruido inconfundible a bomba. Al cabo de un rato nos llega la noticia de que el muerto era Fernando Buesa y su escolta (no conocíamos aún su nombre). Inmediatamente los de CCOO propusimos redactar un comunicado de condena para difundir en la plantilla, en la prensa y entrgarlo personalmente en la sede de PSOE. Los compañeros del otro sindicato STEE-EILAS se opusieron, que si no habíamos condenado otras veces, que si otras violencias…etc. Lo de siempre de entonces. Lo hicimos como sección sindical de CCOO y mi compañero Julen Torres y yo nos personamos en la sede del PSOE a transmitir nuestra condena y solidaridad. Después recorrimos el centro de nuestra ciudad desolada. Luuego vendrían la cola en la capilla ardiente en el Parlamento Vasco, La verguenza por la actitud de Ibarretxe y del PNV en en funeral. Las insultantes declaraciones de Arzallus aludiendo al CSID y finalmente la afrenta del PNV en la manifestación del sábado con aquello de “¡ari, ari Ibarretxe Lendakari” o “Ibarretxe Aurrera”. Yo no he perdonado aquello que me llenó de estupor e indignación. Ahora parece que dicen, en privado, que aquello fue un error. Pero en público no he oído ni leído disculpa alguna. En fin, recuerdos que en esta ocasión son recuerdos emocionados.

ALVARO
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Recuerdo muchas cosas de ese día, algunas como si fuera ayer. Recuerdo haber estado con Jorge dos días antes, haberme comentado que la siguiente semana le tocaba trabajar y habernos hecho las típicas bromas sobre lo mal que vivíamos.
Recuerdo haber estado esa misma mañana por la zona de las universidades, recuerdo a algunos todoterrenos de la Policía Nacional parados en varias rotondas, con los Agentes bajados, con los chalecos antibalas y armas largas en actitud vigilante…..
Recuerdo ver las imágenes por televisión. Nada más verlas tuve un muy mal presagio. Hice alguna llamada y sí, me lo confirmaron.
Recuerdo su cuerpo en el suelo, sin moverse, rodeado de escombros, de fuego, junto a la valla de obra que sirvió de improvisada camilla.
Cogí el coche y fui hacia allí sabiendo que ya nada se podía hacer. Al llegar allí nos encontramos unos cuantos amigos y compañeros suyos. Nuestras caras eran serias, una mezcla de incredulidad y rabia contenida.
A veces creo que una parte de mí se ha quedado allí, parada en ese día, para no dejarle sólo, para que se sienta acompañado.
Qué tristes fueron esos días y qué triste sigue siendo todo.

Amagoia LOPEZ DE LARRUZEA ZARATE
    

Atentatuaren egunean, 4 urteko alaba musika eskolatik noiz irtengo zain nengoela eskola aurreko tabernan kafea hartu bitartean, telebistaren bidez jakin izan nuen atentatuarena. Beste bat. Ze gogorra. Ezin da izan. Irudi itzelak, kotxea erretzen… Geroago jakin izan genduan nortzuk ziren: Fernando Buesa eta Jorge Diez. Fernando Buesa Gernika herrian ezaguna nuen neure aita be ferrokarrilekoa zalako eta Fernandoren txikitako ezagunak be badiralako berton. Hurrengo egunean betiko moduan Gestoa egin genuen Merkurioan (Gernika erdian dagoen iturri alboan), pankarta hartuta: (arratsaldeko 19.45tik 20:00etara arte) 15 minutu isilean, atentatua gaitzesteko eta hildakoak gogoan izateko. Beste askotan bezala, hantxe!
Hurrengo egun baten (ez dakit zeinetan zehatz esateko), Gernikako institutuan irakaslea izanda, atentatua gaitzesteko 5 pertsona eskas egon ginan (ze gutxi, gure institutu handirako, 100 irakasle, hainbeste ikasle) institutuko kanpoaldean egindako agerraldian. Beste guztiak, barruan, ezer esan barik.
Eta hurrengo zapatuan Gasteizera joan ginen gizona eta biok, alaba txikiarekin, manifestazio handira. Lotsa ere pasatu genuen bertako giroa ikusita. Hainbeste jente bai, baina mundua aldrebes! Ezin zan ulertu hango oihu modua…. gorpuak lurperatu barri zeudela. Eskerrak Gestokoen irla txikia eratu zala (genuela) bertan, bestela ez dakit ba… geure dudak eduki genituen manifestaziora sartzeko. Fernandok eta Jorgek ez zuten halako nahaste-borrasterik eta halako manifestaziorik merezi izan. Gizartea, batez be batzuk, baldarrak izan ziren. Penagarria. Ahaztu ez egiteko moduko manifestazio lotsagarria.

Gesto por la Paz koordinakundeko kidea izan naiz desegin arte. Atzo Europako ekitaldia egon naiz. Ekitaldi hunkigarria benetan. Zorionak. Eskerrik asko. Gauza biak. Bertan, Txalo zaparrada luzea Sararentzat eta Lurdesentzat. Biak bikain!

LAURA GARRIDO KNÖRR
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Guardo en mi memoria perfectamente ese día, ese 22 de febrero de hace veinte años y mis primeras reacciones fueron de incredulidad e indignación. Estaba en casa de mis padres cuando escuchamos como retumbaron los cristales por la explosión del coche bomba, y desde el primer momento supimos que se trataba de una bomba. Enseguida, por la zona del atentado, los medios de comunicación señalaron que los asesinados eran el líder socialista alavés, Fernando Buesa , y su escolta, Jorge Díez. Recuerdo, también, la posterior manifestación, y la división e, incluso, enfrentamiento entre nacionalistas y no nacionalistas. Fue incomprensible e injustificable la manipulación de se hizo, especialmente, del PNV de una manifestación que debía de haberse convertido desde la unidad de los demócratas en una claro acto de repulsa de un atentado terrorista. Ayer, estuve en el acto organizado por la Fundación y mañana, estaré en el monolito erigido en la zona del atentado en su recuerdo , como prácticamente he estado anualmente todos estos años. Me parece imprescindible mantener viva la memoria de todos aquellos que dieron su vida por defender la libertad, construir un relato veraz de lo acontecido y eliminar el odio que lamentablemente todavía pervive en muchos lugares del País Vasco. Siempre estaréis en nuestra memoria. Un fuerte abrazo a familiares, amigos y compañeros.

OPERADA
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Recuerdo perfectamente ese día. Estaba convaleciente de una operacion y ví el desarrollo de la noticia casi en directo. Al pesar que me producia cualquier atentado se sumó la sorpresa de saber quién era por las importantes responsabilidades que había tenido.
Creo que está claro que la violencia nunca es el camino y me alegro de que haya cesado pero me sigue produciendo mucha tristeza convivir con tanta gente incapazvde condenarla. Por eso creo que es importante recordar lo que ocurrió.
Todo mi afecto a las familias de Jorge, Fernando y las demás víctimas del terrorism

MANEN
Vitoria
    

Recuerdo que estaba en la cocina ,y lo escuché por la radio.Como en otros atentados la sensación de rabia, impotencia, tristeza,de ver cómo dos vidas eran injustamente arrebatadas.Y la vergüenza de que como sociedad no dábamos respuesta suficiente.Y no apoyabamos a esas familias en su sufrimiento.Participaba en Gesto por la paz.Pero creo que como sociedad,como pueblo no estuvimos a la altura.Mi reconocimiento y admiración por la forma en que como familia supisteis seguir adelante,a pesar de todo .

AINHOA
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Aquel día volvía de Berriz, allí trabajaba en la escuela de la localidad, era mi segundo año como profesora. La radio, como por desgracia tantas veces, anunciaba un atentado en el campus. Mi primer pensamiento fue hacia mi primo que estudiaba allí. Enseguida se confirmaron las identidades. Jorge, un chico joven, un ertzaina y Fernando Buesa, político de gran recorrido, padre de familia y esposo habian sido asesinados por ETA. Mi pensamiento en sus familias, era además el padre de compañeros de colegio y tío de compañeros del cole.
En Vitoria la indignación fue latente, creo que desde el asesinato de Gregorio Ordóñez, algo se empezó a mover. Las manifestaciones de los días posteriores demostraron que la sociedad comenzaba a ganar la calle a ETA. Había costado pero la sociedad empezaba a rebelarse.
Al día siguiente, tenía clase en Berriz, acudí con incertidumbre, en una pequeña localidad no sabía cómo se iba a vivir este nuevo asesinato. En la sala de profesores también se palpaba la indignación, la seriedad en los rostros, se empezaba a hablar……
Han pasado 20 años… y cuando paso con mis hijos de 11 y 13 años hacia el mismo cole donde crecí, les explico que allí dos hombres fueron asesinados por luchar por la libertad.

NICOLÁS
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Volvía a casa en coche escuchando la radio, estacioné de inmediato al escuchar la noticia y empecé a llorar.

JORGE
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Nunca se me olvidará el grito de mi madre. Había vuelto de la Universidad y estaba en mi cuarto estudiando. Habíamos comido tranquilamente viendo el telediario y mientras estaba en mi cuarto mamá escuchaba la cadena SER en la cocina. En cuanto gritó mi madre me levanté corriendo, “han matado a tu tío Fernando” me dijo. A partir de ahí todo es difuso, recuerdo encender la televisión y ver las imágenes deseando que no fuera real. Papá estaba trabajando en Barcelona y tuvimos que recogerle en el aeropuerto. Recuerdo perfectamente el abrazo que nos dimos y lo que me dijo. Recuerdo el silencio del viaje a Vitoria mi hermana y yo sentados atrás del coche. Recuerdo llegar a casa de los primos y ver a Sara y ese sentimiento de no saber que hacer ni qué decir. Recuerdo el funeral y la gente en las calles. Resulta todavía muy difícil recordarlo y comprenderlo. Un abrazo para todos

JULEN
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Aun me viene a la memoria el momento de la explosión. Estábamos reunidos los miembros del Comité de empresa de Diocesanas en nuestro local de Nieves Cano, a escasos metros del aulario donde sucedió el atentado. Salieron algunos a la calle, incluido el médico Saracibar. A su vuelta nos confirmaron el atentado y el lamentable estado de sus cuerpos. La indignación dio paso a la discusión del comunicado; pero estaban los del sindicato STEE-Eilas que se opusieron a varios borradores, tratando de incluir, una condena a los gobiernos de París y Madrid. Fue demasiado, los de CC.OO.irakaskuntza, nos levantamos y escribimos nuestro propio comunicado. Lo llevamos en persona a la Sede Socialista y condenamos la devastadora violencia contra ciudadanos vascos, la falta de libertad y el Pacto de Lizarra

SK
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Aquella tarde estaba trabajando en el Centro de Coordinación de la Ertzaintxa en Alava y los recuerdos que tengo de aquel incidente me han quedado grabados a fuego…fue una locura, un caos en el que los agentes, las patrullas, todas a la vez, intentaban facilitar lai nformación que buenamente iban visualizando y por otro lado los responsables de la Unidad y los políticos del departamento querían tener datos exactos “YA!! de las víctimas, autores….tal era el caos que en un primer momento llegaron a pasar las patrullas que la víctima se trataba de una mujer con pelo canoso, vehículos fugados.. todo ello antes de que se tuvieran datos fiables en aquel lío monumental….muy desagradable todo ello, lo importante era tener información antes que los periodistas o que otro responsable jerárquico….y algo que me afectó posteriormente es que tanto las víctimas como los autores eran de aquí, de Vitoria. No puedo entender ese odio visceral

CIUDADANA
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No le conocía personalmente, pero había coincidido con el varias veces, sobre todo los fines de semana cuando él iba a por el periódico debajo de la casa donde viven mis suegros,en Nieves Cano, y otra vez en el antiguo ambulatorio de la zumaquera,donde ambos estábamos haciendo cola para pedir una cita, e él, amablemente, me cedió el paso, porque mi hijo pequeño estaba un poco pesado y lloriqueaba. Me dijo que pasara y se lo agradecí…Era un hombre que, sin conocerlo, se veía que era buena persona, amable y educado…ese día yo llegué de recoger a mi hijo de la ikastola, vi el humo desde mi ventana en sansomendi, muy lejos del lugar del atentado, puse la tele…y lo vi…fue una rabia y una impotencia tremenda cuando dijeron su nombre y el nombre de su escolta, Jorge Díez elorza, un chaval que estaba haciendo un trabajo que no tenía que existir, proteger la vida de otros porque alguien los quiere ver muertos por luchar desde la libertad y por la libertad…nunca olvidaré ese día, fue un día muy triste..

ANGEL
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El día lo recuerdo perfectamente y el momento de la explosión también. Me pilló en una reunión de trabajo en Lakua (Gobierno Vasco). También recuerdo el acto que tuvo lugar en el Parlamento Vasco, con Rodolfo Ares como jefe de ceremonias dando la sensación de estar totalmente sobrepasado. Recuerdo igualmente la miseria moral del lehendakari Ibarretxe y del PNV, con los autobuses en el aparcamiento de Mendizorroza y la manifestación “paralela” coreando “Ibarretxe Aurrera”. El asesinato permitió ver en unos pocos días lo que era el País Vasco. Una apariencia superficial magnífica con una gran miseria moral por debajo.
Posteriormente asistí cada año al acto de recuerdo en el lugar de los asesinatos hasta que el PSE (Charli Prieto) se apropió de un acto que yo considero debería ser apartidista y multicultural y aprovechó el acto para hacer propaganda/proselitismo. Al final las personas, en la mayor parte de las ocasiones rehenes de las organizaciones, acaban decepcionándote.
Los vascos perdimos una persona con una talla política muy superior a la media. Lo siento por su familia y por nosotros. Es triste decirlo, pero no creo que podamos considerarnos ejemplo de nada…. Tal como está la cosa, no creo que vaya a poder disfrutar de ningún político con la legitimidad moral suficiente como para que sus discursos/mensajes merezcan ser escuchados con atención…

MARGARET
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Recuerdo que sería alrededor de las 18h. Y yo llegaba a casa después de hacer unos recados.
Antes de poder abrir la puerta, salió Eva llorando, y muy desconsalada me dijo: el tio Fernando ha muerto y Jorge, su escolta también. Sentí un nudo en el estómago y en la garganta, y una avalancha de emociones y sentimientos contradictorios que se mezclaban unos con otros. Confusión, tristeza, impotencia, pena, dolor… y abriéndose paso para poder expresarse, salió mucha rabia. Y la rabia hablaba y me decia que nadie tiene derecho de acabar con la vida de nadie. Al mismo tiempo me sorprendi a mi misma, no asombrándome con la noticia. Era cómo que si ya estuviera preparada para recibirla en cualquier momento de cada dia. Fué cómo la crónica de una muerte anunciada hacía tiempo. El corazón se me encogió al pensar en Nati, Marta, Carlos y Sara. Sentí el largo camino de pena y dolor por el que tendrían que andar…. y la rabia volvió a hablar y decia que nadie con pareja e hijos tenia derecho a vivir arriesgando su vida. Y la vida de Fernando estaba en riesgo. También recuerdo que ese dia, Carlos estaba en Madrid, así que en medio de la confusión que sentía, cogí el coche, a mis hijas y a mis padres y salimos hacia Vitoria. Durante la emotiva despedida a Fernando, en la que Vitoria entera salió a la calle, sentí que la MUERTE y el AMOR van de la mano. También comprendí, que en esta vida, es muy difícil ser coherente y fiel al sentir de nuestra alma. Que cada uno de nosotros viene con propósitos diferentes y se necesita mucho coraje y mucha entrega para atreverse a realizarlos. Y FERNANDO LO HIZO Comprender todo esto, hizo que mi rabia desapareciera y en su lugar se instalara la paz para poder vivir el dolor y la pena. La semana siguiente me quedé con Nati en Vitoria y Merche también. Siempre recordaré las vivencias compartidas, porque fueron desde el alma y con el corazón.

J.
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Ese día estaba en la universidad. Una persona interrumpió la clase y le dio la noticia a nuestra profesora. Afectada, nos dijo lo que acababa de pasar. Se hizo un silencio. La clase continuó con el peso de la noticia. Curiosamente estábamos en clase de Derecho. ¿Cómo entender en una clase de Derecho que a alguien le quiten la vida por pensar diferente?

TAIGUARI
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Han pasado 20 años… regresaba a casa de la Llotja, habia tenido clase de anatomía. Estaba escuchando Catalunya Radio, eran las diez de la noche, cuando dieron la noticia del brutal asesinato de Fernando Buesa y su escorta. Me cayó la carpeta, recuerdo todos los dibujos y pinturas por el suelo. Un chico se acercó y me preguntó si me encontraba bien. Me ayudó a recoger las cosas. No recuerdos si le dí las gracias, solo quería llegar a casa y no dejaba de pensar como estarían Matí y sus hijos. Llamé a mi madre, no dijo nada, solo lloraba. Escasas horas después ibamos a Vitòria, no era como los otros viajes que haciamos en Navidades. Nadie de día nada, todos llorabamos en silencio

Al llegar me fundí en un largo abrazo con Nati, en ese momento entendí que nada volveria a ser igual. Nunca más le podría ajudar a Fernando a preparar la mesas de Navidad, ni volvería a escuchar esos creatives y bonito cuentos que explicaba a sus hija y a sus sobrinos. Nunca nos podriamos volver a sentarnos ni en Vitòria ni en Castelldefels a conversar defendiendo visiones totalment opuestas. Tampoco nunca más podré darte las gracias por tramitarme la nacionalidad.
Fernando siempre te recordaré con cariño, como un gran conversador con un libro en las manos y fumando un puro.

ANONIMO
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Mi prima y yo estábamos en Toledo, felices y ajenas a lo que llegaría después, nos llamaron y con la angustia y lágrimas en los ojos teníamos q volver a MADRID, recuerdo perfectamente cuando entramos en la M30……lo único que queríamos era ir a Vitoria cuanto antes, a estar con nuestros primos, estamos todos muy unidos aunque vivimos cada uno en una punta del país…una vez allí, no recuerdo mucho, solo que estábamos juntos todos en Vitoria , la ciudad donde solo nos habían ocurrido cosas buenas, donde habíamos sido tan felices……Para mi fue un antes y un después, como si te arrancaran alguna parte de ti, así sin esperarlo…….

SUSANA ALFONSO
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Yo me encontraba trabajando en el Ayuntamiendo de un pueblo de León en aquella época y según trascendió la noticia de la tragedia mi condición de víctima me llevó a emplazar al Alcalde a convocar una manifestación contra el terror y la intolerancia de algunos desalmados. Personalmente preparé y leí un comunicado en el que expresé en varios idiomas la definición de LIBERTAD. Preparamos una gran pancarta y la movilización fue multitudinaria y será recordada por muchos en un lugar privilegiado de nuestro corazón.

ALVARO
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Me acuerdo perfectamente de aquel día. Yo estaba jugando a fútbol y me llamó mi madre llorando y me dio la terrible y triste noticia del asesinato de mi tío Fernando y de Jorge. Al día siguiente nos fuimos a Vitoria para estar junto a la familia. Sentí mucha rabia, tristeza , incomprensión y no me lo creía. Hacia un mes y medio que había estado disfrutando con Fernando y la familia de otra Navidad más . Llevo toda mi vida pasando tiempo con mi familia en Vitoria y hasta dicho día nunca me había imaginado que ETA pudiese atentar en Vitoria y contra alguien tan cercano y familiar. En parte me siento Vasco, porque mi madre es de Salvatierra y se ha criado en Vitoria. Sigo teniendo mucha familia y amigos allí y aún no logro entender cómo se puede defender algo por medio de la violencia y el asesinato. Es verdad que han cambiado cosas en el País Vasco , pero se debe seguir abogando por la tolerancia , respeto e intentar convivir en paz y siempre con el diálogo. Y por su puesto mantener en el recuerdo a todas las víctimas y familiares del terrorismo y tener todo su apoyo y ayuda.

LUCIA
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Difícil olvidar aquél día de aquel año que tuvo un comienzo espantoso…ETA rompió la enésima tregua e inició un baile macabro jalonado de vidas arrebatadas, seguía moviendo el árbol… Al impacto inicial del asesinato de dos personas mediante un coche bomba (temporizador o a distancia, qué más da, tremenda cobardía como toda su infame trayectoria…) le siguió la dignidad de sus víctimas. Recuerdo la aparición de los hijos de Fernando Buesa en televisión y su hija Marta leyendo un comunicado junto a sus hermanos.Recuerdo la imagen de Nati, rota ante el féretro en la capilla ardiente. Recuerdo la infame manifestación orquestada a mayor gloria del entonces lehendakari Ibarretxe y la ira en los ojos de quienes le hacían la ola… Recuerdo “Asesinato en Febrero”, la película de Eterio Ortega que recoge los hechos, de paso más que efímero por dos salas en Vizcaya y que vimos cinco personas cuando mi familia y yo estábamos en la sala. Recuerdo la cara sonriente de Jorge en una foto mientras su madre hablaba a cámara. Recuerdo a sus dos abuelos con el corazón roto por la pena… Recuerdos… Siempre estarán con nosotros, con la dignidad que jamás tendrán ni quienes les arrebataron la vida, ni quienes les apoyaban y apoyan, ni quienes justifican con argumentos espurios lo que no tiene justificación, ni quienes se han empachado hasta el vómito de comer tantas nueces…Siempre en nuestros corazones.

Juantxu Martínez
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Me entere del atentado estando de sobremesa con unos compañeros en Laguardia. A uno de ellos le sonó el móvil. Se le cambió el rostro, “acaban de asesinar a Fernando Buesa y su escolta”, nos dijo. El compañero en cuestión era en ese momento responsable de un medio de comunicación y partió para Vitoria.
En el momento del asesinato yo era Procurador en las Juntas Generales de Álava. Fernando Buesa se sentaba en el escaño que estaba a mi espalda. Al día siguiente todo el grupo juntero visitamos primero el tanatorio y luego el Parlamento Vasco. Fueron días muy intensos y dolorosos. Personalmente me marcó en una doble vía perdía un compañero y referente en Juntas, aunque fuéramos de diferente grupo, y también había tenido contacto con la madre de Jorge por su trabajo.
Pocos días antes del asesinato charle con Fernando Buesa sobre el asunto del nombre de “La Rioja” (Comunidad Autónoma) y el perjuicio que esto tenía para la comarca de Rioja Alavesa. A él le había tocado intervenir con el asunto del nombre de esa comunidad autónoma en diferente línea a la que yo le comenté. Me dijo, “de esto tenemos que hablar. Me estás comentando unas cuestiones que, tal vez, no se tuvieron en cuenta”. Esa charla ya no la pudimos tener.

JOSE MANUEL CÁMARA
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Nunca olvidaré aquel 22 de febrero de 2000. Cuatro días antes, Fernando Buesa lanzó su último discurso desde la tribuna del Parlamento Vasco. Tocaba hablar de violencia callejera y lo hizo con su vehemencia habitual. Vivíamos la antepenúltima tregua de ETA: la de Lizarra. Gracias a la astucia del líder del PNV Joseba Egibar, Euskal Herritarrok, el partido del etarra Josu Ternera y Arnaldo Otegi entró por la gatera en el Gobierno Vasco apoyando al lehendakari Juan José Ibarretxe. ¿Objetivo?: gobernar de espaldas a la mitad de los vascos, con apoyo exclusivo de las fuerzas nacionalistas. Dos años antes, en 1998, el PNV decidió disolver el gobierno vasco del que habían formado parte los socialistas. Varias decenas de aquellos ciudadanos vascos excluidos del Pacto de Lizarra fueron asesinados por ETA en los años siguientes… entre tregua y tregua. Estas fueron las premonitorias palabras de Buesa aquel 18 de febrero:

“Hoy, 18 de febrero, se cumple justamente un año desde que tratamos por primera vez este asunto de la violencia callejera en el Parlamento. Entonces, el 18 de febrero de 1.999, los grupos parlamentarios nacionalistas se limitaron a promover una resolución, que sólo ellos respaldaron, en la que se hacía una apuesta a favor de proceso de paz que habría de realizarse en ausencia de todas las expresiones de violencia. Si aquella era su apuesta, señores nacionalistas, la han perdido claramente. Entonces ETA estaba en tregua y hoy no lo está, ya ha vuelto a asesinar y sigue en el intento de cometer nuevos crímenes terroristas (…). Estamos hartos de que ustedes se dediquen a darle vueltas al diccionario y a retorcer el sentido de las palabras para ver si encuentran una expresión feliz que sea asumible por Euskal Herritarrok a la hora de plantear sus resoluciones. ¡Dejen de mirar tanto y con tantos paños calientes a su suspendido socio y vuelquen su atención en las ciudadanas y ciudadanos de este país que sufren los ataques y carecen de seguridad y libertad!”

Sólo cuatro días después de pronunciar estas palabras, Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez Elorza, fueron asesinados a unos pocos cientos de metros de la residencia oficial de los lehendakaris vascos. Todas las fuerzas policiales sabían que el siguiente crimen de ETA se iba a cometer en Vitoria. Un mes antes, el 21 de enero de 2000, el teniente coronel Pedro Antonio Blanco fue asesinado en Madrid, convirtiéndose en el primer muerto tras la antepenúltima tregua de ETA. Entre las tres treguas declaradas entre 1998 y 2011, ETA asesinó a 58 personas en España y Francia. Sí, 58. Aquel 22 de febrero de 2000, yo era el cronista político en Vitoria de TVE. A eso de las diez y media de la mañana, Juan José Ibarretxe iba a recibir a los padres de Joaquín José Martínez, un español afincado en Estados Unidos que esperaba su ejecución en el corredor de la muerte. Fue detenido en 1996 por un doble crimen. En 2001 se demostró en un segundo juicio que él no lo pudo cometer y fue puesto en libertad. Joaquín José Martínez fue el primer europeo en salir de un corredor de la muerte estadounidense. Poco se imaginaban entonces sus padres que en aquella ciudad de Vitoria había dos personas que sería asesinadas 6 horas después. ETA les había sentenciado a muerte sin juicio y sin posible defensa.
A las afueras de Lehendakaritza, antes de la visita de los padres de Joaquín José, dos ertzainas de paisano revisaban las alcantarillas de las aceras contiguas a esa sede de la Presidencia del Gobierno Vasco. Su vehículo delataba su pertenencia a la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza. Era una furgoneta con rejillas de ventilación. Este redactor apuntó el número de su matrícula. Un grano no hace granero, pero 6 horas después ayudaría al compañero. Minutos antes de las cuatro y media de la tarde de aquel 22 de febrero de 2000, acudí de nuevo a la Lehendakaritza, donde todos los martes se celebraba una rueda de prensa del portavoz del Gobierno Vasco, a la sazón Josu Jon Imaz. Aquel 22 de febrero, a las puertas de la Lehendakaritza las medidas de seguridad eran las más estrictas que yo había visto jamás en los 15 años que llevaba acudiendo a esas rituales ruedas de prensa de los martes. Un ertzaina que medía unos dos metros de alto nos recibía a cada uno de los periodistas en la garita policial de acceso al edificio. No era uno de los agentes habituales en ese puesto. En el detector de metales pitaba cualquier objeto por pequeño que fuese. Tras superar el control, llamé inmediatamente a mi jefe y le anuncié que allí iba a pasar algo. Compartí también mi temor con mis compañeros del equipo ENG y con tres amigas periodistas de un diario, una radio pública y una agencia de noticias. Cuando explotó la bomba que mató a Jorge Díez Elorza y Fernando Buesa, Josu Jon Imaz apenas había empezado a hablar. El suelo retumbó bajo nuestros pies. Mientras Imaz explicaba que tal vez había estallado una bombona de gas, yo traté de salir lo antes posible de allí para buscar el humo que nos orientase hacia el lugar del atentado. No llegamos los primeros. Hubo quien corrió más. Nosotros teníamos que cargar con un trípode, una cámara y una bolsa de material. Aquel día cambió la vida de todos los vitorianos. La mía también. Horas después, en el Parlamento Vasco, donde se instaló una capilla ardiente, facilité a un político el número de matrícula del vehículo de la Ertzaintza de desactivación de explosivos que buscaba bombas a las puertas de Lehendakaritza. Aquella misma semana, los periódicos informaron con todo lujo de detalles sobre los desvelos de todas las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado por intentar encontrar la bomba antes de que estallase. Guardia Civil, Policía Nacional y Ertzaintza habían peinado la zona sin éxito, a pesar de que el coche bomba tenía una matrícula “doblada”. Cuatro días después del doble crimen, una manifestación expresó en Vitoria la repulsa de los ciudadanos. Sin embargo, aquel sábado 26 de febrero, el PNV aprovechó la ocasión para traer a Vitoria en autobuses a sus militantes de Bizkaia y Gipuzkoa para apoyar a su Lehendakari, Juan José Ibarretxe, presidente entonces de la mitad de los vascos. “Lehendakari Aurrera”, gritaban. En estos 20 años muchas cosas han cambiado. ETA ha dejado de asesinar y la Fundación Fernando Buesa ha seguido defendiendo el valor de la palabra frente a la cobardía de los asesinos. Sus tres hijos y su viuda han sido desde entonces para mí los mejores ejemplos de cómo sobrevivir con dignidad al dolor más profundo.

FEDERICO
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Fernando era mi cuñado, mi queridísimo cuñado, casi mi hermano. Me encantaba hablar de política con él cuando nos veíamos. Y muchas de sus sensatas y doctas opiniones se asumían por mí como directrices ideológicas.

Recuerdo aquel maldito día de febrero. Mamá me llamó al teléfono en mi trabajo ubicado en la Ciudad Condal y me dijo en un grito que me dejó sin aliento:
”¡¡¡ Han asesinado a Fernando !!!”.

Los recuerdos son dispersos y puntuales, pero intensos …mi hija Laura, su ahijada, se enteró en los anuncios del Metro de Barcelona … mi sobrino Karim comprando en una carnicería … rápidamente nos organizamos la famila catalana y partimos en coche hacia Vitoria …

No sé ni quiénes fuimos ni en cuántos coches. Estaba angustiado y lleno de rabia … recuerdo que paramos a tomar algo para cenar en el Área de Servicio de ¿Tudela? … Karim estaba a mi lado …recuerdo un bocadillo de salchicha y una cerveza … un comentario mío a mi sobrino: ”¡ Maldita Vitoria ! … ¡ Nunca le perdonaré lo que nos ha hecho … ! ‘ … ni idea de a dónde fuimos a dormir … supongo que al Canciller.

¡Cierto!. Vitoria me parecía odiosa … maligna … mucha gente … la Capilla Ardiente, toda la familia haciendo piña y arropando a Nati y a los sobrinos … lloré sin disimulo …los políticos Felipe, Almunia, Aznar, Garaikoechea, Emilio … sólo tuve una sonrisa, casi una carcajada, provocada por un comentario que me hizo mi sobrino Carlos sobre alguno de ellos …

El desfile por las calles de la Ciudad hasta la catedral … mucha gente … el funeral … Almunia y Jáuregui estaban a mi lado …

No recuerdo nada más. La emoción era tan fuerte que me hizo ignorar la mayoría de los sucesos. Vitoria tardó bastante tiempo en obtener mi perdón.

Y Fernando quedó para mí como el paradigma del político. Y toda mi vida posterior me he enfrentado con quienes se meten con ellos y les critican. Siempre siento como si le atacasen a él

NIEVES HURTADO
    

Lo recuerdo nítidamente como si fuera hoy. Un familiar mío trabajaba en Vitoria y llamó por teléfono. Era un poco ante de las cinco de la tarde. Estaba tranquilamente en mi casa viendo la tele cuando sonó el teléfono. Me dijo: “No te asustes, ha habido un atentado al lado de lehendakaritza y parece que han muerto un hombre y una mujer. A mí no me ha pasado nada.” Puse la radio y dieron la noticia, habían asesinado a Fernando Buesa y a su escolta Jorge Díez. Hubo unos primeros momentos de confusión, pues al ser tan joven en principio se creyó que era una mujer. Efectivamente, a mi familiar no le pasó nada en aquel momento. Ocho días después sufrí un atentado en mi domicilio. Malos tiempos.

José Antonio Pérez
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Recuerdo aquella tarde como si fuera hoy mismo. Yo estaba terminando mi tesis doctoral y trabajaba como becario en la biblioteca de Magisterio de la UPV. De pronto escuché por la radio la terrible noticia que me heló la sangre. Me giré sobre mi compañera, una chica joven, que apenas superaba los veinte años y le dije: “acaban de asesinar a Fernando Buesa”. Tuve que repetirlo dos veces para que yo mismo pudiera dar crédito a lo que acababa salir de mis labios. Para mi sorpresa la chavala casi ni sabía de quien se trataba. Traté de explicarle quien era y lo que representaba. No sé si llegué a conseguirlo. Estaba tan conmocionado que seguramente no encontré las palabras necesarias. Quienes seguíamos la actualidad política y estábamos implicados en la respuesta social frente al terrorismo sabíamos que ya todo era posible tras la ruptura de la tregua que se había producido un mes antes, con el asesinato del teniente coronel Pedro Antonio Blanco García. Sabíamos que después de aquel terrible crimen en Madrid ETA volvería a matar, pero no imaginábamos que acabaría con la vida del máximo representante del PSE en el Parlamento. Fue terrible. El atentado que mató a Fernando y a Jorge, el joven ertzaina que trataba de protegerle, había ocurrido en el campus de Vitoria, apenas a cien metros del Instituto Valentín de Foronda. Pensé en la familia de las dos víctimas y en todo lo que estarían sufriendo en aquellos momentos. Y a continuación pensé que el terrorismo en el País Vasco duraría décadas, que aquellas movilizaciones que habíamos vivido unos años antes, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, no habían servido para nada, que solo dejarían de matar cuando ellos quisieran. Recuerdo que bajé de la Facultad desolado, con un profunda rabia y enormemente triste. Aquel asesinato tenía, además, una profundísima carga política, sobre todo después de lo ocurrido con la firma del siniestro Pacto de Lizarra, un acuerdo que excluía a la mitad de la sociedad vasca. Pero quizás aquello no fue lo peor. Lo más desolador fue lo que vivimos el día de la manifestación en Vitoria, una marcha partida en dos. Por delante, los nacionalistas, apoyando a Ibarretxe con sus carteles de “Lehendakari, aurrera”. Por detrás, los constitucionalistas, gritando a favor de la Constitución. Fue la escena más desoladora que viví en todos los años marcados por el terrorismo, mucho más que aquellas situaciones que nos tocó soportar en algunas concentraciones donde nos increpaban y amenazaban. Vi a la sociedad vasca, al menos a la que consideraba democrática, dividida, peor aun, enfrentada, prácticamente rota. Por primera vez contemplé la posibilidad de un enfrentamiento civil, y no solo con quienes justificaban el terrorismo, sino entre quienes, o al menos eso pensaba, nos encontrábamos en el mismo lado, el de defendía los valores democráticos. Volví a Bilbao derrotado, sin esperanza. Y aquello no había hecho más que empezar porque los meses siguientes serían el horror. Creo que nunca como entonces estuvimos tan al borde del abismo. Viente años después de aquello vivimos en una sociedad que mayoritariamente trata de olvidar lo que pasó entonces, que intenta pasar página eludiendo la enorme responsabilidad que tuvo en todo lo que ocurrió. Quienes trabajamos en el ámbito de la Historia tenemos una importante responsabilidad para que esto no suceda.

ALICIA FERNÁNDEZ
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Recuerdo aquel dia como si fuese ayer.
Estaba terminando de prepararme para salir a la calle.
Y no lo hice , me quede clavada al televisor.
Que tristeza y que dolor mas grande sentí.
A Fernando no lo conocia personalmente, pero a Jorge si.
Los dos eran unas bellísimas personas, que como otros tantos no se merecían lo que les hicieron. Porque ?? Para que ????
En mi vida había ido a una manifestación, pero en aquella ocasión fue distinto , salí a la calle como la mayoría de la gente de Vitoria.
Estaba indignada y asqueada de tanto daño gratuito.
Todos los asesinatos de ETA me han dolido y mucho pero este me llegó especialmente al corazón.
Nunca he votado al PSOE pero a Ternando lo admiraba como político y como persona.
Y Jorge era un niño un trozo de pan.
Mi reflexion despues de 20 años es,
Lo único que ha desaparecido por suerte son los asesinatos pero esos ideales tan malos y dañinos para esta sociedad siguen ahí
Yo no me creo a día de hoy el cese definitivo.
Ojala este equivocada.
Un abrazo para las familias.
Ánimo con la memoria de gente tan importante

JOSU
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Recuerdo que estaba con el psicólogo.Oímos un estruendo lejano.Como la consulta estaba muy cerca del hospital de Santiago y de la cercana comisaría de Olaguibel, muy pronto se escucharon las sirenas.Recuerdo que eran unos años de cierta inestabilidad política y presumiblemente podía ser un atentado.Cuando llegué a casa mi hermano me contó lo ocurrido.Era un día típicamente gris y húmedo.Ese día yo cumplía 24 años y le recordaré por eso siempre.Recordaré también el clavel que me tendió con su mano durante una campaña electoral en la calle Dato. Un recuerdo para toda su familia.Creo que la muerte de Buesa fue un punto de inflexión y la evidencia de que el terrorismo y la violencia no conduce a nada.Creo que era un político de los de antes

DANI
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Recuerdo estar trabajando, internet eta todavía muy incipiente, fue un periódico, Estrella Digital, dónde leí que había habido un atentado en el campus de Vitoria. Más tarde dijeron que era alguien de PSE y finalmente que era Fernando Buena…. busqué el teléfono de la sede del PSE en Bilbao, no pude hablar, las lágrimas me lo impideron.
El sábado fui Vitoria con mi madre y con mi novia, la dignidad de la viuda y los hijos de Buesa frente a la repugnante actitud del nacionalismo me quedó marcado de por vida.
Nosotros fuimos a Vitoria porque habían asesinado a nuestro representante en el Parlamento Vasco, ellos fueron a desagraviar a un lehendakari al que la gente, impotente e indefensa, le había reprochado su falta de dignidad, decencia y ética.
Mi recuerdo emocionado a Fernando, a Jorge y a todas las víctimas de ETA.
Nati, tú, tus dos hijas y tu hijo sois el recuerdo de la dignidad

ILDEFONSO
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Ese día, como todos los días, acababa de sentarme en el aula de la universidad cuando resonó el estruendo que nos hizo temer lo peor. Tras confirmar esa misma tarde lo sucedido y el nombre de las personas asesinadas, recordé haberlas visto en algunas ocasiones durante el recorrido que realizaba en coche hasta el aparcamiento de la universidad. Lo peor fue comprobar que por el lugar elegido para su asesinato pasaba yo en coche todos los días y que, ese día, acababa de hacerlo escasos minutos antes del atentado.
Desde entonces, cada vez que se acercan estas fechas, no puedo evitar que venga a mi cabeza el pensamiento de lo que hubiese podido suceder en caso de coincidir mi paso por el lugar con el momento de apretar el botón por parte del asesino. ¿Se habría arrepentido de hacerlo en ese instante y lugar, o formaría parte yo del numeroso número de víctimas de la barbarie asesina etarra?
Han pasado veinte años y considero imprescindible seguir recordando todos estos triste sucesos, no solo los que afectan a personas relevante como Fernando Buesa (me parece muy relevante y de agradecer que Vds. sigan citando a su escolta Jorge Díez) sino también al resto de asesinados y heridos en los demás atentados de ETA. No los tenemos que olvidar si queremos que los jóvenes conozcan la realidad de lo que pasó, ni permitir que nadie tergiverse nuestra historia.
Por todo ello, resulta especialmente triste y decepcionante ver la deriva filo-nacionalista que está tomando el PSOE en los últimos años, solo por el pobre afán de tocar el poder y abandonando las esencias básicas que le hacían ser un partido respetado por todos los españoles, aunque no le votaran

FRANCISCO
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Aquel día ha quedado grabado en mi memoria para siempre.
Estaba muy cerca y oí la detonación de forma intensa.
Sabía que era una bomba pero no que las víctimas eran ellos.
Mucho dolor, mucha solidaridad y el ignominioso comportamiento de determinado partido.
Era sabía a quien asesinaba y lo que eso significaría.
Me alegra saber que la familia Buesa ha sabido seguir adelante sin odio

GUILLERMO GROSS BUESA
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El día que fue asesinado mi tío Fernando y su escolta Jorge Díaz yo, su sobrino Guillermo, Estaba siguiendo unas clases sobre el nazismo en Berlín, que formaban parte de la pasantía de derecho, que yo estaba haciendo en aquel momento. Nos estaban enseñando como futuros jueces, fiscales y abogados alemanes que no debíamos nunca perder la vista sobre los derechos humanos acogidos en la constitución alemana y que ante una tal violación del orden jurídico no sólo podíamos sino teníamos la obligación de no cumplir una orden del gobierno o cualquier organismo del estado.

En ese día memorable una banda terrorista pensó que estaba encima de cualquier ley o humanidad. Justo mí tío Fernando no estaba pensando en seguir cualquier tipo de política del gobierno central español sino intentó fortalecer la identidad vasca a través de políticas educativas. Me contó en muchas ocaciones que le gustaba mucha el sistema de formación dual alemán.

Mi tío Fernando era una persona integra, honesta y sabía. Tenía el interés del Pais Vasco en su mente y fue por sus buenas intenciones que le mataron.

Le admiro mucho por no ceder nunca al miedo ante la amenaza terrorista. No se quería esconder. Quería llevar con su familia un vida “normal”. Me parece muy valiente.

Siento mucho que , a falta de dinero, no haya podido estar en el momento en Vitoria. Menos mal que unas semanas más tarde pude asistir con su familia en un acto de homenaje en el Parlamento Vasco.

En esta ocasión quiero agradecer la valentía de su escolta, Jorge Díaz, que estaba dispuesto a proteger con su vida a mi tío y a la democracia.

Mis pensamientos en este triste aniversario están con mi familia y la familia de Jorge Díaz.

Victoriano Lajo Plaza
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El 22/2/2000 era un martes. Mi primo Carlos (hermano de Nati), mi hermano M.Angel y José Mª (compañero de trabajo), teníamos una reunión de la empresa familiar en el Hotel Mindanao. Recuerdo que fue intensa, que terminamos después de comer y que nos retiramos a descansar hasta el día siguiente. Yo me fui al Club de Campo a dar una vuelta y allí junto con unos amigos me pedí un gin-tonic. No había dado el primer sorbo cuando en una televisión interrumpían la programación para dar la noticia del atentado. No llegué a probar el gin-tonic, (luego tardé muchos años en volver a hacerlo), y salí corriendo al hotel Mindanao a ver a mi primo. Carlos estaba llorando sentado en la cama y con una rabia difícilmente contenida. No había consuelo posible.
Nos organizamos para salir inmediatamente de viaje a Vitoria.
Una vez allí, mucho dolor, mucha familia y amigos, arropando a Nati, Marta, Carlos y Sara.

AINARA
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“Mira debajo del coche cada vez que te montes”, “nunca cojas una mochila que esté abandonada en una farola o esquina”, “si te preguntan en qué trabaja Aita, diles que es funcionario”. Tengo 32 años, y estas palabras resuenan en mi memoria. A veces, las guardo en lo más profundo de mi cerebro pretendo que sólo sea un mal recuerdo. Mi padre hoy en día está jubilado y lo tengo a mi lado, hay otros que ya no están.

23 de febrero del 2000, tenía 12 años y quedaban veinte minutos para terminar la jornada escolar. Había viento que mecía los árboles y en un instante se paralizó, sólo sentí un ruido fuerte y temblar la mesa, el instinto hizo que nos tiráramos al suelo. Después, sólo confusión.

Oí adultos llorar, mis propios profesores correr por los pasillos, vi miedo y entonces comprendí y conocí la realidad. ETA no era sólo una imagen en la pantalla de televisión o una amenaza de bomba sin llegar a explotar. ETA estaba y era parte de mi vida.

Hoy en día, reflexiono sobre cómo la política y la clase social, quieren utilizar a las víctimas del terrorismo a favor de más votos. Y sólo llego a la conclusión, de que hay una perspectiva ilógica y poco racional, donde las placas que señalizan dónde ETA ha finalizado con una vida, ahora tienen el gris del olvido y el silencio. Se queda a un lado, el estruendo de la bomba, los insultos por “ser hijos de”, las amenazas que sabías que había pero en casa no se mencionaban. La señalización social hacia nuestra procedencia.

Soy vasca y me educaron para no tener miedo, sólo prevenir. No me educaron para odiar, sólo para entender. No me enseñaron a mirar a otro lado, sino a estar de frente.

Pero aquí sólo queda el silencio y mudas las víctimas. ETA parece que fue historia

IÑAKI
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Estaba en el IVEF, retumbaron los cristales y nos pensamos lo peor. Una vez que tuvimos noticia de lo ocurrido, fueron sentimientos amargos, hastío, rabia, … No era algo nuevo, pero lo sentí de una manera diferente, más atroz, si cabe. Para mi fue una especie de punto de inflexión. Al participar en la manifestación y ver lo ocurrido en la misma, se me hizo todo aún más penoso, indignante. Si bien estaba muy lejos de la forma de pensar que tenía en los años de la transición, en la época en la que algunos nos teníamos por nacionalistas de izquierda, esto hizo que en mi interior y en mi conportamieno se produjeran más cambios aún…Hacía tiempo que en mi forma de pensar habían cambiado muchas cosas, que en mi entorno no me callaba ante cierto pensamiento obtuso, pero hubo algo de lo sucedido en este atentado que me llevo a tomar la decisión de ser aún más proactivo, de no callarme y expresar mis opiniones en ciertos contextos no favorables…

El aspecto positivo de todo esto fue ver que existen maneras cívicas de hacer frente a la violencia y al totalitarismo. Admiro a las personas que no se han callado y se han enfrentado a la situación en los momentos díficiles, mientras otros mirábamos a otro lado o no dábamos la talla, admiro a aquellas personas que han hecho frente a su dolorosa situación enfatizando EL VALOR DE LA PALABRA. Por todo ello mi admiración, mi agradecimiento a la Fundación Fernando Buesa, a sus familiares y a todas las personas que han contribuido a que tengamos una sociedad menos violenta y menos sectaria. Asko dugu egiteko, aldatzeko, baina leiho bat ireki behar diogu esperantzari. Mila esker, benetan. Muchísimas gracia

RITXAR BACETE GONZALEZ
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Recuerdo perfectamente el día en que asesinaron a Fernando Buesa y a Jorge Díaz. Llegué a casa de mis padres, me contaron la terrible noticia y pasamos la mañana viendo las imágenes del atentado en la televisión. Creo que desde entonces febrero es un más frío… Me removió la crueldad de los asesinatos, pero también la conciencia, porque la bomba no explotó sola, sino que la espoleta que detonó la carga explosiva fue posible porque se alimentó durante demasiado tiempo de palabras y silencios; de discursos maximalistas, alejados de lo humano, cargados de odio y de una mirada esencialista…Responsabilidad de quienes la tenían, sí, pero también de aquellos que alguna vez, sintiéndonos en posesión de la verdad, miramos a otro lado o fuimos equidistantes. Pero ese día fue para mí, un punto de inflexión. Y pido perdón por ello.

Con el tiempo tuve la gran fortuna de conocer a Sara, a Marta y a Nati, y aprender de ellas una gran lección: no hay conflicto político, no hay dos lados. Y la grandeza de vivir sin odio, defendiendo firmeza en los valores que encarnaba Fernando, de paz y convivencia, y que ahora son patrimonio colectivo de esta ciudad, de este país.

Hace poco, coincidimos con Sara por la calle. Yo caminaba con mis hijas y mi hijo, pensé en Fernando como padre, en todos los momentos que le robaron junto a sus hijas y su hijo, miré a los míos y un latigazo gélido me atravesó y se clavó en la espalda…Y le conté con todo el tacto que pude, a mi hija mayor, por qué el papá de Sara ya no estaba…Ella también se quedó helada y comenzó a hacerme preguntas que me dolió responder, pero que tenemos que afrontar. Quiero que Fernando y Jorge sean también parte de su memoria. Para no olvidar, para saber acompañar, para que nunca más volvamos a mirar a otro lado.

Mil gracias por esta oportunidad de poder compartir.

Eskerrik asko!

Ritxar

GORKA ANGULO
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El 22 de febrero de 2000 tenía que ir a cubrir un mitin en Lugo del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. Trabajaba en Antena 3 Televisión en Santiago de Compostela y estábamos en campaña electoral. Tuve que ir a recoger una chaqueta en una tienda de Santiago, y después nos íbamos a Lugo. Cuando volvía en un taxi saltó la noticia del atentado en la radio. Le dije al taxista que se callase y pusiera más alto el volumen. El hombre me iba mirando por el retrovisor. Me quedé noqueado. No daba crédito. Cuando metimos el equipo en la unidad móvil nos dijeron que no fuéramos, que el mitin se había suspendido. Aquella tarde deambulé por las calles de Santiago con una mezcla de pena e indignación. En los bares la gente expresaba su rechazo en voz alta. Echaba de menos algo así en mi tierra. Recordé a Fernando Buesa, para mí un político brillante y posibilista, firme ante el terrorismo abertzale, que en las relaciones personales con los periodistas al principio siempre parecía desconfiado, pero pienso que era más bien prudente, sensato. Seguí por todos los medios las reacciones y manifestaciones posteriores al crimen. Me pareció indignante el autismo del lehendakari Ibarretxe, que tardó horas en reaccionar cuando el asesinato se había producido a unos 300 metros de su despacho. Las manifestaciones de repulsa fueron una metáfora de la división social y el enfrentamiento al que podía llegar la sociedad vasca, donde unos, los constitucionalistas, ponían las víctimas, y otros, los nacionalistas, ponían el victimismo. En la distancia, sobre todo cuando era obligada por culpa del terrorismo, como en mi caso, siempre se veían las cosas más claras. El día que asesinaron a Fernando Buesa y Jorge Díaz Elorza pensé en no volver a vivir nunca más en el País Vasco. Días después de aquello hablaba del asunto con Emilio Pérez Touriño, líder de los socialistas gallegos, y años después presidente de la Xunta de Galicia. Touriño, me contaba que paseando por Vitoria se había quedado impresionado de la ciudad, de su ordenamiento urbanístico, de la calidad de sus servicios, y que viendo aquello deseaba para Galicia lo mismo, mientras se hacía una pregunta: con una calidad de vida así, como la de Vitoria, ¿qué es lo que quieren los terroristas? Solo acerté a decirle que sí, que mucha calidad de vida en Euskadi, pero que había ciudadanos tan vascos como los terroristas y su trama civil, que estábamos obligados a vivir fuera de nuestra tierra, y que desgraciadamente, solo lejos de ella, alguno como yo podía decir que era una persona feliz y un ciudadano libre

JAIME
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Mi cumpleaños es el 22 de febrero, así que cuando Fernando y Jorge fueron asesinados era el día de mi doceavo cumpleaños.
No recuerdo cómo me enteré de la noticia. Vivíamos lejos de las universidades, así que no oí nada de la explosión.

Pero guardo memoria de estar en el salón de mi casa pensando en ello, porque no recordaba que hubiera habido un atentado en mi cumpleaños.

No recuerdo mucho de lo que pensé ese día. Tampoco creo que lo acabase de entender porque era un niño que afortunadamente no había sido testigo directo de esa violencia, y tampoco sabía quienes eran las víctimas.

Lo que si que recuerdo de mi infancia, y que seguro que estaba en mi cabeza ese día, era saber que después de ese atentado vendría otro. En cuestión de días, semanas o meses.
Ese horror nos había enseñado ETA a todas las personas, incluso a los niños.

Hace unos años llegó el día en el que supimos que no vendrían más atentados.
Afortunadamente podemos olvidar esa amarga lección que ETA impuso a toda la sociedad. Especialmente a aquellas generaciones que nacimos ya con la violencia de ETA.

PALO
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Estaba trabajando en una casa , limpiando . Escuché a la dueña decir ” otro que ha caído ” es literal , lo tengo grabado en mi memoria . Me asomo a la cocina a escuchar la noticia , y me entero de quienes eran las víctimas del atentado . Me quedo sin palabras … mi compañero Fernando Buesa y su escolta , habían sido asesinados . El comentario tan frío de la señora de la casa ( eran nacionalistas – de Eusko Alkartuna ) me causó una profunda tristeza e importancia . No lo olvidaré jamás . Fernando había estado muchas veces en mi barrio en la asociación de vecinos a escuchar las necesidades y problemas de los vecinos de Sansomendi . Fue su muerte la que me impulsó a afiliarme al PSE, y a participar en lo que podía o sabía , para combatir el terrorismo

ROBERTO
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Lo escuché desde el despacho. Por desgracia había escuchado otra bomba y comenté que era una bomba y que creía que era Fernando Buesa, porque en ocasiones había coincidido parcialmente en el camino con el Sr. Buesa. Llamaron al despacho y confirmaron el atentado y la víctima. Desgraciadamente falleció ademas Jorge Diaz, su joven escolta.

JOSE
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El 22 de febrero de 2000, se celebraba en la Facultad de letras de la Universidad de Vitoria-Gasteiz, un acto en homenaje a la catedrática de Francés Isabel Herrero García. Isabel , había sido mi primera jefa en el gabinete de los cursos de Extensión Universitaria, en los que empecé a trabajar en 1989. El cáncer se la había llevado muy joven por delante. Había sido una de las personas que me ayudó en aquella etapa de mi vida, aún sin acabar mi licenciatura, para compaginar mis estudios y mi primer trabajo. Precisamente en el año 2000, llevaba yo ya casi un año trabajando, tras obtener mi doctorado en 1999, en una Agencia de Desarrollo Comarcal en la comarca del puerto de Pasaia (Pasajes), concretamente con sede en Oiartzun.

Pedí permiso en el trabajo, y conduje mi coche hacia Vitoria. Era una carretera cuyos primeros 45 kilómetros recorría todos los días desde mi domicilio en Beasain. Pasé mi pueblo y, cuando ascendía por el puerto de Etxegarate, iba escuchando la radio, y cortaron la emisión para dar la noticia de que se había producido un atentado en Vitoria-Gasteiz, en las inmediaciones del Campus Universitario. Por lo cual la segunda parte de mi viaje , ya se hizo pensando también en aquello. Aunque no se confirmaba la identidad de las víctimas de aquel atentado, de los desgraciadamente frecuentes atentados que volvían a producirse tras la tregua de 1999 declarada por ETA.

Llegué a la facultad de Filología, Geografía e Historia de la Universidad del País Vasco, donde había hecho cuatro años de mi carrera, en cuyo salón de grados había leído apenas un año menos 8 días antes mi tesis doctoral y allí estaban caras conocidas y amigas, como la del filólogo Joaquín Gorrotxategui, pero que se resistían a confirmar que la víctima había sido el Exvicelehendakari y portavoz del Partido Socialista de Euskadi , Fernando Buesa y su escolta, Jorge Díez Elorza. Era el 22 de febrero de 2000.

Se celebró el acto en homenaje a la catedrática Isabel Herrero, con presencia de sus hijas y del entonces vicerrector José Ramón Díaz de Durana, colaborador de Fernando Buesa en los gobiernos de coalición entre el PNV y el PSE como Director de Universidades, quien nos confirmó que, efectivamente había dos víctimas mortales , Fernando Buesa y su escolta, del que entonces, lógicamente , desconocíamos que se llamaba Jorge Díaz Elorza…

Salí de la Facultad y atravesé las vías de la estación de RENFE para dirigirme a la sede del Partido Socialista en la calle Arca de Vitoria. En aquella sede nueve años antes, se produjo un acto en el que una cincuentena de militantes del PCE-EPK habíamos recibido de las manos de Fernando Buesa el carnet del PSE, al que poco después se incorporarían también otros compañeros de Euskadiko Ezkerra, en el marco de la reorganización de lo que entonces se llamaba socialismo democrático del año 2000 y Casa común de la izquierda, que no es el momento aquí de valorar. Allí, en la sede de la calle Arca me encontré con el dirigente guipuzcoano Guillermo Etxenike, a quien conocía personalmente en su etapa de Diputado de Economía en la Diputación de Guipúzcoa y a quien volvía ver en los funerales de compañeros que se prodigaron tristemente en aquellos años 2000-2006… El primero en llegar a dar las condolencias a la sede, fue el entonces dirigente de Eusko Alkartasuna y miembro del Opus Dei, Rafael Larreina, y tras él unos cuantos , a los que recibíamos los militantes allí presentes.
Por la tarde, cuando regresaba a Beasain en mi coche, siendo ya de noche me detuvieron en un control de la Guardia Civil, del dispositivo establecido aquel día, seguí las instrucciones de los agentes que por aquel entonces eran bastante “serias” de sacar el coche de la carrera por una pista, bajar del coche con las uces del mismo encendidas, situarme en la parte delantera del vehículo mirando hacia el mismo, mientras notaba como registraban el ordenador portátil y alguna otra cosa que había en su interior, y así , veintitantos kilómetros después llegué a Beasain aquel día 22 de febrero de 2000. En Beasain , me dirigí al Ezkertoki, sede del PSE-EE, donde no había mucha gente, porque los compañeros habían salido a poner carteles confeccionaros rápidamente (en realidad fotocopias) en repulsa del atentado, y me fui para casa.
A los dos días creo recordar que se hizo el funeral, en el que pude observar como el lehendakari Ibarretxe, accedía por un lateral a la catedral, acompañado del Consejero Atutxa, a quien la gente respetaba por cuanto se había enfrentado con ETA, al frente de la Ertzaintza. Por lo que la gente le increpaba. “Ibarretxe escucha, aprende de Atutxa”, mientras se oían también llamadas al respeto y al silencio : “el muerto es nuestro”, rememorando lo que se había pronunciado en otros lugares, como con motivo de los atentados de 1977 a los abogados laboralista de la calle Atocha de Madrid.

La gente tenía motivos para estar molesta con Ibarretxe , que había roto los acuerdos de Gobierno , con su firma del pacto de Estella con Batasuna, y creando Udalbiltza, rompiendo aquellos pactos de nacionalistas y no nacionalistas, en los que Fernando Buesa fue Vicelehendakari y consejero de Educación, como lo fue, otra víctima de ETA, José Ramón Recalde, que en este caso resultó ileso, gracias a su prótesis dental… y con quien coincidí posteriormente, como junto a su mujer María Teresa Castells en una delegación de la Fundación Fernando Buesa a París en 2004, para presentar en el Colegio de España y en el Liceo de Saint Denis en Laye, a la Fundación y la situación durante aquellos años en el País Vasco…

Unos días después, se convocó en Vitoria una gran manifestación. En la que el Lehendakari Ibarretxe, se colocó indignamente en la cabeza, y, formando cortejo aparte, no esperó a las familias de Fernando y de Jorge… y aquella manifestación se convirtió en un acto en defensa de su persona, “Ari, ari, lehendakari, con ikurriñas como si estuviéramos en un acto del Alderdi Eguna, por lo que, es sabido que se lo recriminaron entre otros, el dirigente Mario Onaindia…. Posteriormente Ibarretxe pidió disculpas y participó en los Actos In Memoriam por Fernando Buesa y Jorge Díez Elorza en el Teatro Principal de Vitoria-Gasteiz, en cuya organización participé entre 2003 y 2007… Hoy, aunque alejado de Vitoria, me alegro de que ETA haya dejado de matar y se haya disuelto, gracias a la movilización social, a la sensibilización de instituciones como la Fundación Fernando Buesa Blanco Fundazioa y hayan abierto puertas al reconocimiento de las víctimas, aunque aún quede tanto por hacer, para una verdadera Memoria y Reconciliación.

JOSEBA
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La noticia del atentado me llegó a través de la ventana de la celda de una cárcel en Paris. Cinco años antes había dejado mi militancia en ETA. Posteriormente me detuvieron y llevaba tres años encarcelado. En aquella vieja prisión teníamos que subirnos a la silla para alcanzar la ventana y poder hablar a gritos con los de las celdas cercanas. Aquel día no pude compartir los comentarios de los otros presos. Me quedé un buen rato mirando a través de aquellos barrotes, con desazón, impotencia. Sin decir nada.
Hacía tiempo que estaba convencido de que ETA no debía continuar. Estaba empeñado en debatir con los demás compañeros sobre la necesidad de cerrar la etapa de ETA. Por eso, la noticia la sentí como un mazazo. Y no era la primera vez.

No podía imaginar entonces que años después me encontraría transmitiendo directamente a sus familiares mi convencimiento de lo injusto de aquella y de las demás barbaridades en las que anteriormente también yo había participado.

ALFONSO
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El asesinato de Fernando y Jorge fue lo que mi animó a afiliarme al PSE. Hasta entonces participaba en las concentraciones de Gesto por la Paz, de Basta Ya… Pero este asesinato me removió más, no sé por qué, y entendí que tenía que comprometerme más, con quién sufría. Me afilié por compromiso ético, por responsabilidad ciudadana. Eso le debo a Fernando y a Jorge.

 

ADAN
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Aquel 22 de febrero fue terriblemente familiar. Una sensación ya conocida y con una secuencia de acontecimientos, y de sentimientos, con la que estábamos desgraciadamente familiarizados. Creo que sólo aquellos que se han criado en Belfast o en Beirut, podrían explicarlo. Sólo te das cuenta de que hay vida sin persecución cuando consigues salir de aquel terror, y pasan los años. Y aún y todo. El 22 fue un día de shock.

El 24 tomé conciencia. Tengo grabada la imagen del ataúd llevado en hombros por la calle junto al Parlamento Vasco, entre cantos de despedida, puños en alto, rabia y dolor. Todo aquello paró por un instante y sólo vi a Sara, con su amiga, frente al ataúd de su padre, con flores. Lo más duro para su familia estaba por llegar.

Dirán que podíamos haber sido cualquiera, pero no. Cualquiera no. Los que callaban, miraban para otro lado y justificaban, esos no. Solo mataron a los mejores, a los que se dejaron la piel por defender la libertad.

No hace tanto que ya no te matan por defender la libertad, Fernando no está. Pero estuvo, y queda el orgullo de haber estado en el lado correcto. Hoy hay libertad porque ganamos. Porque ganamos la libertad para todos. Gracias Jorge. Gracias Fernando.

JULIO
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Recuerdo ese dia, como uno de los más tristes de mi vida , en la manifestación, llore como un chiquillo, no podía comprender, esas dos manifestaciones, una pena, y una injusticia, el tiempo pone a cada uno en su sitio, Siempre, que leo noticias sobre el Buesa Arena , su recuerdo viene a mi memoria, un saludo

CARMEN
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Aquella tarde mi siesta tembló. Tardé poco en que la lógica uniera las preguntas con las respuestas. El tío Fernando salía normalmente a esa hora de casa…mis padres volvían de su paseo. Recuerdo a la tía Nati asomada a la ventana no queriendo aceptar lo ocurrido…unos minutos más tarde en la calle la pesadilla cobraba vida a la vez que se apagaba a del tío. Volvimos todos a casa, no podíamos hablar, nos mirábamos y veíamos el dolor. Mi padre se mostraba muy entero, pero lo que estaría sufriendo por dentro. Estuvo con la tía Nati y los primos lo que pudo, proporcionando apoyo. Recibí una llamada de una de mis amigas para transmitir sus condolencias y comunicándome que el escolta era Jorge, el hermano de Lorena, compañera de la universidad y amiga. Aquello terminó por apagar el día, la tarde, la noche…tantas personas en mi corazón por las que sentía y siento tanto aprecio y admiración. Es precioso todo lo que hacéis desde la Fundación. Un abrazo muy fuerte

VERONICA
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Estaba trabajando y mi ama me llamó por teléfono para contarme que se había producido un atentado contra Fernando. Me paralicé, apagué las luces del comercio donde trabajaba por que era incapaz de reaccionar. Llame a mi pareja para decírselo. Él y el marido de Marta son de la misma cuadrilla. En mi cabeza una imagen, Fernando y Marta bailando el vals el día de su boda. Cómo se miraban! Qué orgulloso estaba Fernando. Ese día comprendí que ETA no mataba cargos mataba padres, maridos, hijos…personas. Un dia que desgraciadamente no voy a olvidar por ellos.

RICARDO
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Puede ser que el objetivo de la bomba que segó las vidas de Fernando Buesa y Jorge Díez no fuera más que otra cruel advertencia hacia quien mantuviera un compromiso claro contra la violencia, fuera el personal del político o el profesional del ertzaina. O puede ser que tuviera una intención más siniestra aún si cabe.
Conozco personalmente a varios agentes de la Ertzaintza. En Euskadi es difícil no tener a algún ertzaina en nuestro entorno familiar o de amistades. Por otro lado, Fernando Buesa me abrió una vez su despacho cuando era consejero de Educación del Gobierno Vasco y vicelehendakari. Fue una conversación distendida entre quienes se sentaban en distinto lado de la mesa de negociación abierta por el departamento que dirigía, y en la que hizo valer su estrategia por alcanzar acuerdos.
Con todo, no fue la cercanía a las víctimas del atentado lo que más me impresionó, sino lo sucedido en la posterior manifestación de repulsa, cuando otras miles de personas eligieron ese mismo día, hora y lugar en que se denunciaba el asesinato de un líder de la oposición junto con su escolta, para defender a un gobierno y su política. Expresaban allí, públicamente, que les importaba menos el asesinato de dos servidores del pueblo (uno representando a una parte de él y otro protegiéndole) que la imagen de su presidente. Para mí al menos, la página negra que se escribió aquel 20 de febrero en Vitoria-Gasteiz seguía oscura días más tarde.
Veinte años, y muchas víctimas después, es posible que una amplia mayoría de personas hayamos grabado en nuestras cabezas y corazones que la violencia política no es democráticamente tolerable. Pero seguramente, no será una marca permanente mientras no incorporemos el respeto al diferente como valor prioritario de nuestra cultura política.

MERCEDES RODRIGUEZ LAJO
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Me dieron la noticia por teléfono en mi despacho de la universidad. Recuerdo el susto, la fuerte impresión y e ir a decir el motivo por el que no daría después las clases, y luego nada más… se que llegué a Vitoria en coche, pero no recuerdo ni cómo avisé a mis hijos, ni con quién fui. Sólo recuerdo una opresión en el pecho, como si me faltara el aire, que me duró días.
Tanto el atentado como el funeral supuso para mí la primera experiencia traumática. Destacaría tres cosas: la intensa emotividad que me producía las múltiples reacciones afectivas de la gente de la calle, para mi anónima; la entereza de mi hermana y mis sobrinos y sus reacciones positivas de agradecimiento a todo lo que acontecía a pesar de su dolor, y la ausencia de algún político, que entonces dejé de respetar como persona.
Me di cuenta que en esas circunstancias se tiene la sensibilidad a flor de piel.
Pasados 20 años, solo puedo pensar en la inutilidad de causar muerte y dolor por ideas políticas; en que me gustaría que hoy dia hubiera más personas que se dedicaran a la política para trabajar por el bien común, olvidándose de sus intereses partidarios y que como representantes nuestros fueran ejemplo de respeto, como lo fué Fernando. Ese fue uno de sus legados.

ANONIMO
    

Tristeza inmensa, rabia, indignación, impotencia.
Necesitaba salir a la calle. Unirme a todos los actos. Hacer mi rabia visible.
Recuerdo con indignación la marcha del sábado. Me parece que el Lendakari actuó muy mal y que no trato a Fernando como se merecía. Hizo de la manifestación un acto de división y parecía que mucha gente que vino de fuera era para apoyar al PNV, en lugar de manifestarse en contra de ETA y del asesinato.
Había sido una persona importante en el Gobierno Vasco y en mi opinión se merecía más. Fueron unos cobardes y no dieron la talla.
A mi el asesinato me impacto mucho, pero vi reacciones de todo tipo.
Me pareció como todas una muerte absurda. Nos privó de una persona brillante que nos podía haber aportado mucho y que además causó un daño y sufrimiento inmenso a su familia
Nunca entenderé a quienes no saben respetar las ideas de otros y que las eliminen con asesinatos.

DORI
BILBAO
    

Recuerdo ese día, sentí mucha pena, dolor, rabia. ETA volvía a matar . Dos famlias destrozadas, volví a recordar el asesinato de mi padre , un nudo en el estómago, sin encontrar una respuesta a lo que había pasado.
Hoy han pasado 20 años, no Podemos olvidar , debemos trabajar por un futuro en paz, no se puede pasar página a tantos años de dolor ,contar nuestros testimonios y construir una memoria digna, basada en el respeto y los derechos humanos.No se debe alimentar el odio, el futuro son nuestros jóvenes, ellos deben conocer lo ocurrido para que no vuelva a pasar.

ANONIMO
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Soy una persona de 73 años con muchos problemas de salud y de memoria. Pero ese día no se va.

Ahora vivo en Vitoria, pero entonces, vivía en un pueblecito cercano. Me estaba recuperando de una grave enfermedad y me entretenía viendo la televisión. Tengo muy mala memoria y solo escribiré, más que lo que vi, lo que sentí.

Fue angustioso. Retransmitían en directo. Se veían cuerpos. No se sabía lo que había pasado ni quienes eran las víctimas. Era en la Universidad. Mi hermano y mis sobrinos vivían entonces por allí. Conocía a jóvenes que iban a la Universidad…. Pufff. Llamé a mi hermano, a mi cuñada. No me cogían. Tanto insistir mi hermano que se encontraba en Bilbao en una reunión de trabajo cogió al fin el teléfono. No sabía nada.

Continuábamos sin poder hablar con mi cuñada. Supongo que le transmití mi angustia innecesariamente. Cuando se supo lo sucedido y quienes eran las personas fallecidas, la angustia no desapareció. Cuando al fin hablé con ella y todos estaban bien, seguía angustiada.

Y no porque las víctimas fuesen importantes para mí. Aunque no entiendo ni me gusta la política, él era conocido. Y creo que su mujer había sido psicóloga en el colegio al que acudía mi hijo de pequeño. Pero no tenía ningún tipo de relación con ellos. Y Jorge era un chico joven. Pensé en su madre. Luego me enteré que lo había reconocido por el abrigo que llevaba. No sé cómo pudo soportarlo. No sé cómo pudieron soportarlo la esposa, los hijos….

La indignación fue tan grande, que acudí a la manifestación que se convocó, no sé si al día siguiente o más tarde. La única a la que he acudido en mi vida. No soporto la política. Me siento terriblemente manipulada. Y aquello incrementó mi indignación, mi dolor, mi angustia, o lo que fuera. ¡Había dos manifestaciones juntas pero al parecer diferentes! ¡No entendía nada! Me puse en la de los familiares. No sé si sería mala percepción mía pero me pareció que fueron maltratados por la otra, que parecía más importante. No entendía cómo podía haber gente en la otra que no recuerdo ni porqué se manifestaba. Los familiares tuvieron que parar, esperar, a que los otros se disolviesen. No entendía nada. Además, a pesar de lo sucedido, en muchas ventanas o balcones se veían colgadas pancartas o carteles a favor de ETA. ¡No entendía nada!

Cuando he leído la invitación a escribir sobre ello, compruebo que sigo estando angustiada. Es algo que no se va. ¿Por qué me afectó tanto y
quizá lo siga haciendo? O mejor, ¿Por qué es de extrañar que algo así angustie a cualquiera? Y sigo sin entender nada.

Supongo que fue “la gota que colmó el vaso” de todas mis vivencias anteriores. El terror que ha habido que soportar durante tantos años. Aunque, aparentemente, no me ha golpeado directamente a mí ni a mis allegados. Pero lo he visto aunque fuera en la distancia. Creo que la primera vez que me rozó, fue el robo de un coche. Apareció por una avería que tenía. Que vayas con un niño en el coche, te paren y te encañonen con un arma por no apagar el acelerador. Y encima lo comprendes. Es lógico. Pero ¡es terrible que te tomen por terrorista! Cuando te paran en la carretera y en lugar de frenar, inconscientemente aceleras porque no te fías de esos hombres con una furgoneta. Y luego te sientes mal. ¡Quizá necesitaban ayuda! Cuando sales del coche para echar gasolina y dejas al niño dentro. De pronto ruido de disparos. Te cogen y te obligar a protegerte dentro. Pero no te dejan recoger al niño. Tú, dentro del local, aparentemente segura y tu hijo solo, dentro del coche.¡ Sin saber que puede suceder! Cuando las noticias de atentados y muertes se convierten en algo “normal”. Cuando una persona, amenazada, te enseña su casa, con búnkers para esconderse en caso de necesidad. Y encima hay algún familiar directo que piensa que “tienen razón”. Cuando acudes, por un tema de trabajo, al domicilio de una persona de riesgo. A pesar de conocerte, toma medidas preventivas. Se esconde hasta que ve que llegas sola o que se yo.… ¡Como se puede vivir así! Cuando una persona, maravillosa, que ha tenido que irse a vivir fuera te cuenta sus experiencias. Y otra. Y otra. Cuando si ves una bolsa abandonada o perdida, hay que llamar a la policía. Y después de tantas “gotas”, la de Miguel Angel Blanco. Y otra. Y otra….

Y cuando piensas en tus angustias, tus miedos, tus precauciones, encima, sientes vergüenza de no ser valiente y temeraria para protestar.

Que es lo que me sigue pasando. ¡Prefiero que este escrito sea anónimo!

Y sigo sin entender nada. ¿Por qué hoy, nuestros organismos oficiales hacen la siguiente diferencia?: Cruz de Olárizu construida por suscripción popular en 1951. Cruz que no ha hecho daño a nadie. Que se ha convertido en un paisaje familiar. Y se le coloca toda una historia explicando lo que fue el “franquismo”.

Recuerdo del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Diaz. Hace solo 20 años. No se explica absolutamente nada. “Defendieron la paz y la libertad”. Si. Pero los mató ETA. Y ETA aterrorizó a la población. Y seguimos aterrorizados. ¿O esto me pasa solo a mí?

Raimundo Arribas
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Recuerdos del día, cómo lo viví: Pierdo la facilidad de palabras para expresar ese recuerdo. Escuché el estruendo de la bomba, supe que tenía que haber sido cerca de mi despacho y que presagiaba una tragedia; cuando se confirmó la noticia y las personas Asesinadas, Fernando y Jorge; Jorge y Fernando, la sensación fue de total indignación, rabia, abatimiento, impotencia. No esperaba, bajo ningún concepto, que los asesinos etarras dejaran de matar, las condiciones políticas lo exigían, sus seguidores, sobre todo en la sombra, no solo los más agresivos, venían exigiendo atacar al Estado, seguir eliminando personas, significativas como Fernando o anónimas como Policías, Guardias Civiles o Concejales de los más remotos pueblos, pero cuando se confirmó la identidad se me contrajo la caja torácica, no me entraba el aire. Esa misma tarde, ya anochecida, me pude a andar sin rumbo fijo para recobrar el aliento y pensar en las consecuencias que podría tener para todos los españoles y para los que vivimos en Vitoria. Con Fernando coincidía a menudo, recuerdo algunos sábados haciendo la compra en un supermercado de Ariznavarra, junto sus escoltas (¿sería alguno Jorge Díez?). La penumbra de la desilusión se cernió sobre todos los de mi entorno, familia y amigos. Que a los pocos días saliéramos varios miles de ciudadanos a manifestarnos y quejarnos (¿ante quién, ante las Autoridades, ante los batasunos?) de que continuara esa matanza no tuvo mucho efecto sobre el ánimo; que vinieran políticos de prestigio nacional y de otras autonomías al funeral de la Catedral Nueva, no produjo ningún efecto positivo que amainara el golpe sufrido y la desesperanza; que se le hiciera -por primera vez- un acto de homenaje y desagravio en el Colegio de Abogados de Alava en el que compartí ser miembro de la Junta de Gobierno con Fernando, supuso un punto de inflexión hacia la esperanza pues algunas voces nacionalistas expresaron en directo su propio dolor, aunque fueran otros compañeros los que sostuvieron con más énfasis la diferencia entre ser víctima -indefensa, sola- y la de ser verdugo, -anonimato del número y la algarada callejera-; lo que me condujo de forma inexorable a participar en los actos que organiza la Fundación Fernando Buesa.Blanco. Duró lo justo esa tibia esperanza hasta que los asesinos nos dieron muestras de que lo suyo era seguir matando, sembrando la calle de muertos para presionar.
¿Qué supuso este atentado? La constatación de que la sociedad, en ese momento, no era libre por mucho que tomara la calle y gritara consignas pacifistas y contra terroristas, estábamos en manos del enemigo. Los inductores y autores de ese asesinato eran “jóvenes patriotas” que no sabían nada de la vida de las personas que iban a asesinar, no eran más que enemigos del pueblo que había que sacar del camino para conseguir unos objetivos. Se venía de una tregua -trampa- y se dirigían hacia la necedad absoluta del precipicio donde nos hubieran conducido si no se les hubiera cortado el suministro de dinero y armas, pues a la sociedad civil no le hacían ni caso, ni manos blancas ni repulsa, ni “gestos por la paz”, ni denuncias de genocidio, ni movimientos ciudadanos conseguían hacer pensar a los agresores.
Después de 20 años: Se debe de celebrar el cese ¿absoluto? de la violencia, no hay muertos de forma violenta, ya no hay escoltas (visibles), pero en cada Aniversario de la muerte de Fernando y Jorge, leyendo los artículos que publican – y leen- sus hijas, su viuda, la gente de buen corazón más próxima, salgo convencido de que la rebelión inicial, la fuerza que inyectaba ver a tanta gente apoyando a las verdaderas víctimas de éste y otros atentados, se va diluyendo, no porque no acuda gente, sino porque luego, en las tribunas públicas, en los parlamentos, las víctimas y sus descendientes apenas tienen eco, quitando el día del Aniversario, pero los representantes de los asesinos, de los terroristas, con la careta quitada, siguen lanzando mensajes transmitiendo el odio y la fuerza de sus ideas como si no hubiera pasado nada, con un aire de matonismo insolente, como si no tuvieran trescientos presos en las cárceles por delitos de sangre y más de novecientos muertos, TODOS INOCENTES, en los camposantos de toda la geografía española. Falta coraje a la sociedad y sigue mandando esa mayoría silenciosa que en los “años de plomo” no nos atrevíamos a elaborar una respuesta contundente.

ARKAITZ
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Lo que más dolorosamente recuerdo es que aquellos a los que no nos afectaba teníamos muy poca empatía con las víctimas, y aún condenando los asesinatos pretendíamos una equidistancia imposible. Qué equivocados estábamos. Me gustaría poder contar que este asesinato despertó algo en mí y que me involucré contra el horror de ETA, pero como tantos, me atrevo a decir que casi la mayoría de los Vascos, seguí mi vida. Es una de las cosas que me reprocho.

ALMUDENA
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Recuerdo las imágenes en la televisión y las tengo grabadas a fuego como las de muchos otros atentados. Sientes rabia y horror, también miedo. Para mí supuso un paso más hacia la sinrazón de una sociedad sin ningún tipo de moral.
Creo que todavía queda mucho por hacer, hemos pasado de largo sin hacer una reflexión sobre la culpa que toda la sociedad vasca tiene respecto a Eta y su entorno

ALBA
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Al conocer la noticia, sentí incredulidad y necesidad de hablar con gente conocida, rodearme de todo aquel que pudiera sentir lo mismo que yo. Más tarde, rabia, enfado, hasta el punto de arrepentirme tiempo después de cómo lo había gestionado acudiendo con hordas de personas indignadas hasta Lehendakaritza y Ajuria Enea a gritar. Después tristeza y pena, la angustia de ver desolada a su familia y de no saber cuándo acabaría todo aquello. Y finalmente, sosiego y convencimiento al acercarme y unirme al PSOE.

JOSE LUIS AVILA
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Aquella tarde de febrero, en que unos desalmados le quitaron la vida a Fernando y a su escolta Jorge Díez, yo estaba en una reunión en el rectorado de mi universidad. Supimos enseguida de la noticia y la sala donde estábamos reunidos se cubrió de una densa tristeza, de un dolor difícil de soportar, de una conmoción que impidió seguir con el trabajo, como si todos nos hubiéramos quedado helados, petrificados por aquella nueva barbarie.
Vinieron a borbotones, aquel día y los días sucesivos, muchos recuerdos, muchas vicisitudes pasadas juntos, muchos problemas y algunos logros todavía hoy vigentes. Fernando fue uno de los más destacados dirigentes que ha tenido el Partido Socialista de Euskadi. Lo fue por sus principios, hondamente sentidos y vividos, por su altura intelectual y por su liderazgo. Fue un honor haber tenido la oportunidad de trabajar con él.
Ya han pasado 20 años de su pérdida física y se ha conseguido acabar con la lacra terrorista, que tanto dolor ha infligido a la sociedad vasca y española. Sin embargo, todavía quedan las víctimas y la necesidad de mantener vivo su recuerdo y la historia colectiva de lo que realmente ha supuesto esa locura criminal, para disposición de las generaciones venideras.

MARIBEL
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Es imposible olvidar ese día, con todo el dolor que llevo encima. En su día lo viví mal, muy mal, con pensamientos tan negativos, como desear que a los que lo hicieron les harían lo mismo. Hasta ese día yo tenía dolor y rabia, por los asesinatos que había, pero ese 20 de Febrero del 2000, además te quitaron la vida Fernando, amigo, buen amigo. Fui corriendo en bici a tu casa, pero que poco podía hacer, y es que es tan duro sentir que ya no estás, que Nati, Marta, Carlos y Sara se quedan sin el marido y padre….

MERCEDES
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Recuerdo ver las imágenes en televisión, el desconcierto de los primeros momentos y las imágenes del campus. El silencio después, un silencio helador.

CARMEN
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Recuerdo perfectamente ese día, era martes. Yo estaba en casa, jugando con mi hija de año y medio y embarazada de mi segundo hijo. De pronto, vi esas imágenes tan dantescas en la televisión y poco después supe que habían matado a Fernando Buesa. La muerte de su escolta, todavía no estaba confirmada. Recuerdo los zapatos de Jorge y su cuerpo apoyado en una valla mientras lo tapaban. ¡Que tristeza y que dolor!. Yo no conocía a Fernando Buesa, pero le admiraba mucho como político y alguna vez, me había cruzado con él por la calle porque su hija mayor trabajaba en un despacho de abogados cerca del Palacio de Justicia y yo trabajo allí, así que en alguna ocasión le ví salir del despacho. Recuerdo como me indigno esa noticia y como me impresionó. Sólo podía pensar en su familia, su mujer y sus hijos. Recuerdo exactamente ese día porque, esa misma noche, me empecé a sentir mal y al día siguiente, perdí a mi segundo hijo. No pude ir a la manifestación por ese motivo, pero recuerdo perfectamente que pensaba cómo se tenía que sentir la familia cuando ni siquiera las fuerzas políticas se unieron para protestar contra esa barbaridad. Al año siguiente, conocí a su hija Sara, una mujer maravillosa, y desde entonces, llevo siempre flores junto a mi hija, que ahora tiene 21 años ,al Memorial de Fernado y Jorge. Siempre recuerdo las palabras de Fernando Buesa en el Parlamento Vasco: “No vale la pena matar ni morir por ser vasco”. Que gran hombre.

MEMORIA
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Recuerdo aquel día como si fuera hoy. Estudiando en el campus el suelo tembló, la electricidad se fue por un momento, rápido el pánico nos invadió y todos supimos inmediatamente que algo atroz había vuelto a pasar. Otros compañeros fueron evacuados. Los teléfonos fijos se la facultad se colapsaron y nuestras familias inquietas esperaban una llamada nuestra. Fernando y Jorge no pudieron llamar. Cada vez que pasó por aquella esquina me acuerdo del día y de las dos grandes personas que encontraron allí la muerte. Una vez más algo impensable.

AMAIA
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Esa mañana estaba trabajando. Por aquel entonces trabajaba en una emisora de radio en Vitoria. No conocía a Fernando Buesa más allá de su trabajo político, y de algún café de máquina entre receso y receso en los plenos.
Por el testimonio de mis compañeros, ese día hubo un momento en que los trípodes de las cámaras temblaron sin que nadie imaginará lo que ocurría solo unos metros más allá.
En pocos minutos todos lo supimos, no hubo palabras, solo sombras en las caras. No importan las relaciones entre políticos y prensa, todos estamos en el mismo barco, cada cual en su rol. No importan las ideas, las opiniones, al final todos éramos objetivo.
Jorge, un chaval de la Montaña Alavesa, únicamente eso, un chaval.
Ninguno debería estar allí en ese momento, pero en ese momento todos estábamos allí. Unos perdieron la vida, y muchos la esperanza.

JOSE JUAN
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Lo peor, lo grave, en mi caso al menos, es no tener un recuerdo nítido de aquel día. No recordar dónde estaba, qué hacía, qué paso luego, qué paso antes… Instalado en una nube de atentados pierdes la noción de la realidad y de lo que, verdadera y crudamente, supone. Escuchas la noticia en la radio, ves las imágenes en televisión y continúas con tu vida… apartas el humo con tu mano y sigues adelante sin mirar atrás, sin preguntar, sin posibilidad de recordar, sin posibilidad siquiera de olvidar lo que difícilmente en algún momento has recordado.
Ahora toca honrar y recordar a todas y todos aquellos que sí recuerdan, que no olvidan ese día, esos instantes, y para ellos y para todos decir bien alto que sólo tendrán derecho a olvidar aquellos que bien recuerden. A los otros, a nosotros, primero nos toca recordar.
Un fuerte abrazo a la famila Buesa.

ANDONI
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Ese día por la mañana estuvimos reunidos una veintena de curas con Arnaldo Otegi, que por medio de un compañero nuestro había pedido mantener un encuentro discreto con curas, para informarnos de que esta vez iba en serio el proceso conducente a un alto el fuego por parte de ETA. Estaba cercana una cita electoral y en ella, según manifestó Otegi no se iban a registrar incidentes graves, quizá algunos gritos frente a algún colegio electoral, pero sin pasar a mayores; es decir, podría haber alguna tensión, pero era cuestión de tiempo y paciencia. Se trataba de una información sin más. Cuando a las pocas horas, oyendo la radio en el coche, me enteré del asesinato. Recé teniendo presentes a Fernando y a su familia y , al llegar a casa, llamé a un compañero que había estado presente en el encuentro y comentamos: ¿Qué cara se le habrá quedado a Otegi?

PALOMA
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Yo estaba trabajando en Toledo (Normalmente lo hacía en Madrid) y me llamó mi novio por teléfono para contármelo porque sabía que Fernando era familiar mío. Yo estaba con otra prima y cogimos el coche para Madrid (yo no paraba de llorar, no sé cómo no tuvimos un accidente porque las lágrimas me impedían ver bien). Una vez en Madrid me organicé con mi familia y pusimos rumbo a Vitoria para arropar a nuestros primos….

FABIAN
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Yo oí la explosión y las ventanas de casa pegaron un respingo. Casi toda Vitoria lo oyó. Estaba en la cocina de casa preparando las meriendas de mis hijos a los que iba a buscar a la parada del autobús. Al poco, en el revuelo de unos y otros, supimos que se trataba de un atentado. Se me revolvieron de nuevo todas las vísceras y me quedé aturdido un rato. Alguien bajó una radio al parque donde estábamos con nuesteos hijos. Dijeron que los asesinados eran Fernando Buesa y Jorge Díez, su ángel de la guarda, que nada puedo hacer ante una bomba de 20 kilos escondida en una furgoneta. Mi mirada absorta a los niños y nilñas que se afanaban por pillar el columpio mientras otros bicicleteaban o chutaban alegría, risas y miradas limpias. La ironía de la vida agonizaba en otra esquina de la ciudad. Sentimientos de rabia infinita y de no poder hacer nada. Era martes. El miércoles nos concentramos, en mi barrio, en San Martín; andábamos todos más tocados, porque nos habían tocado mucho más cerca. Además, yo solía ir al cine los viernes y en varias ocasiones había coincidido con Fernando y Nati en las salas de los Cines Florida.
Fue una semana que se precipitó por el sendero de la tristeza y la desesperanza, porque asistimos al espectáculo más bochornoso que uno pueda observar en política: ante el terror del asesinato no todos los partidos democráticos estaban unidos, no había un bloque compacto con el que resistir juntos el sopapo de la violencia de ETA. Las huestes del lehendakari Ibarretxe, que hasta entonces mantenía un gobierno pactado con la izquierda abertzale, salieron en defensa del laudioarra, eso sí atacando a la parte más herida y sangrante del parlamento vasco. El colmo, la manifestación segregada, troceada y enconada del sábado siguiente. Había quien se frotaba las manos, mientras se atusaba la capucha negra: esto ha salido bien.
Y eso fue hace ya 20 años. Tan lejos y tan cerca…
Me maravilla la dignidad que habéis mantenido las familias Buesa Rodriguez y Díez Elorza. Sois un ejemplo de memoria sin odio pero con claridad de presente y visión de esperanza en el futuro. La sociedad vasca está en deuda con -y aquí necesariamente abro el círculo- todas y todos vosotros que no habéis esgrimido la venganza, el rencor y, encima!, habéis sembrado serenidad, convivencia, memoria constante y conocimiento; esto último, por todos los seminarios, publicaciones, charlas y homenajes a vuestros seres queridos, que lleváis a cabo.
Un abrazo muy cercano

IDO
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Vivía en Asturias, lo oí por la radio y puse la tele… Llame a Vitoria queriendo que desmintieran la noticia… Sentí ABSOLUTA IMPOTENCIA.
Pero se ha hecho mucho y se puede hacer más.
Estos actos son injustificables, no se corresponden a ningún porqué. Hay que seguir defendiendo la convivencia pacífica.

IÑIGO
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Recuerdo el dia y hasta la hora creo….Conocía de vista a Fernando por ser un personaje relevante del PSE, haber estado en el GV y porque en una ocasión en la calle Dato me ofreció propaganda electoral….ETA sabía muy bien dónde podía hacer daño y ya no tenía ningún reparo para en la diana a la Ertzantza…Me viene a la memoria las familias destrozadas y las manifestaciones posteriores enfrentadas…..Había una parte que se sentía amenazada y que pagaba con su vida y otra que seguía viviendo en la arcadia prometida y que no estaba dispuesta a la que la calle fuera de nadie fuera del ideario nacionalista vasco. Veinte años después ni una palabra de perdón y se sigue intentando blanquear lo que aquí vivimos.

JOSE MARIA
VITORIA
    

Recuerdo perfectamente esas primeras horas de la tarde del 22 de febrero de de 2000, trabajando en la oficina, cuando me llegó la noticia de que habían atentado contra Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez, hasta entonces solo un escolta más (sin nombre) de los tantos que eran necesarios para proteger de alguna forma a tantas personas que ponían en peligro su vida por el mero hecho de tener ideas propias y defenderlas solo con la palabra ante quienes estuvieron dispuestos a utilizar todos los medios, incluso los más violentos, con la callada complicidad de muchos que esperaban obtener ventajas políticas escondidos detrás de los violentos..

Recuerdo mi estupor por no entender cómo era posible que siguiera impunemente tanta barbarie sin que la sociedad entera hiciera un frente único en contra de tanta violencia ciega y sorda , el dolor reflejado en muchos rostros a las puertas del Parlamento Vasco, la casa de defender cada ideas con la palabra y la razón, cuando llegaba el féretro con sus restos mortales, su funeral y el ramo de flores rojas que deposité en el lugar donde fueron tan brutalmente asesinados.

Y no puedo quitarme de la cabeza el sentimiento de rabia e impotencia que sentí el día que se celebró la manifestación para condenar el atentado al comprobar que no todos los que estábamos allí íbamos a condenar a ETA y sus métodos violentos, sino que había quien pretendía exaltar a un lehendakari y unos partidos políticos que no estuvo a la altura que el momento histórico requería.

En este aniversario que se celebra ya sin la existencia de ETA pero con la imperiosa necesidad de que la historia no se manipule y se respete en su verdadera dimensión, envío mi más cariñoso abrazo a toda su familia y les animo a que sigan en la defensa de los ideales democráticos.

Que siempre sepamos y no olvidemos que el fin nunca justifica los medios, por muy lícito que sea el fin que persigamos.

CHELO
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Hola
Recuerdo que escuché la noticia en el TD de las 15 h y sentí una angustia y una impotencia terrible y pensé como otras tantas veces. Hasta cuándo!!! .
Mi mente no dejaba de pensar…como procesa la familia un atentado mortal. Cuántos pensamientos pasan por su cabeza…
Posteriormente, el funeral, la manifestación, esa necesidad de salir a la calle como ciudadana y gritar:Basta ya!! Por qué, y por qué y por qué!!!. Fue muy angustioso.
Ahora mismo ,algunos quieren pasar página como si en este país no hubiera pasado nada.Rorundamente NO,
Cuando una recuerda todo lo sucedido, es difícil pensar en la reconciliación…a este pueblo le queda mucho por hacer, trabajar y sobre todo, “NO OLVIDAR” pero no, desde el odio, aunque cueste.
En mi opinión, Euskadi, políticamente
todavía no está normalizado.
Gracias por vuestra labor y por darme esta oportunidad
Un saludo

Familiar de un exiliado temporal.

CAMINO
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Hasta ahora no lo he hecho público aunque mis amigos si lo saben. No se me olvidará nunca el 22 de febrero de 2000, por el dolor que me produjo el asesinato tan vil de una persona a la que estimaba y conocía. Pero además fue un día extraño y ante todo especial. La razón muy sencilla, muchos, muchos días, en ese mismo lugar y a esas horas se producía mi encuentro o cruce de “rutas” con Fernando y Jorge (ihijo de una compañera de la Diputación). Yo volvía hacia casa desde el trabajo en el Archivo de la Diputación, situado en el campus universitario, y como siempre me solía retrasar de la salida habitual a las 15,30 porque siempre había algo que concluir. Mi ruta siempre era la misma, y practicamente en ese lugar o unos metros antes, más cerca de su domicilio nos cruzábamos. Siempre el saludo cortés era habitual, “adiós Camino” , “adiós Fernando”, ya que como funcionarios de la Diputación lo conocíamos mi marido yo de su etapa en la Institución Foral. Pero aquel día por motivos de salud, tuve que regresar a casa hacia las dos del mediodía, tenía fiebre y me sentía mal, así que adelanté mi regreso del trabajo a casa. Por tanto no hubo lugar a dicho encuentro. Ya en mi domicilio y pasadas una o dos horas, no recuerdo… un gran estruendo que en la calle Mendizabala resonó enormemente.
Enseguida llegaron las trágicas noticias, imágenes desgarradoras, Javier Rojo en el lugar de los hechos desesperado, llorando … era desolador y lloré de rabia, de indignación, de dolor. Fue un día “especial”, trágico porque ellos perdieron la vida, y para mi ” una nueva oportunidad” ya que por razones que no puedo definir salvé la mia. Siempre, siempre ellos estarán en nuestros corazones y en el de nuestra familia. El 22 de febrero de cada año, aunque no me haga visible en los actos que se celebran, me uno a su familia y doy gracias a Dios por permitirme estar junto a la mia. Derecho que les arrancaron de cuajo a Fernando y Jorge. Sigo pasando muy a menudo por ese lugar y siempre mi recuerdo por ellos y sus famlias.

Jose Alfonso
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Sentí en ese horrible instante quebrarse la dulce sonrisa de Fernando, tanto como la serena elegancia de su noble semblante, y silenciada, la cercana fuerza de sus ideas en la idea de la palabra. Una horrible derrota, eso sentí ese día, y así me siento y lo siento cada día en mi ánimo. En él nos arrebataron a un hombre bueno, a un político honesto, a un intelectual, a un padre y un esposo… Y a la vez, la generosa voluntad de un joven, tanto que no cabía aún en la vida de la inmensa vida que lo animaba, y menos aún en la horrible muerte a que lo condenaron.
En ellos, nos asesinaron a todos, porque todos sufrimos su ausencia.
Un fraternal abrazo para sus familiares y amigos.

Silvia Rodriguez
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No puedo creer que hayan pasado 20 años ya…Recuerdo ese día perfectamente.Esa tarde estaba en el trabajo y se escuchaba la radio de fondo como en muchas otras ocasiones.He agradecido mil veces que ese día yo estuviera en la otra sala y las voces de las noticias no me llegaran con claridad.Lo que anunciaban era un antes y un después en la vida de mi familia…Salí del trabajo sin conocimiento todavía de lo que había sucedido.Cogí el tren y volví a casa (por aquel entonces vivía en casa de mis padres).
Al abrir la puerta salió mi madre a mi encuentro, recuerdo su mirada, su voz entrecortada, como me sujetaba la espalda y me abrazaba al mismo tiempo que me decía: Ha habído un atentado…el tío Fernando ha fallecido…( desgraciadamente tambien perdió la vida ese día su escolta Jorge )
Sentí ( y mi cuerpo aun puede sentirlo al recordarlo)una punzada en el corazón y mis piernas que se aflojaban, me desrrumbé en los brazos de mi madre.A partir de ahí recuerdo los siguientes días como a cámara lenta y con una sensación de irrealidad;Ver a mi tía y mis primos en televisión y en las portadas de todos los periodicos, me rompía por dentro, no podia soportar imaginar por el infierno que estaban pasando.Poder abrazarlos al día siguiente de lo ocurrido y poder estar con ellos lo hacía todo un poco más soportable.
He recordado muchas veces desde entonces las Navidades que pasabamos juntos todos los años y he recordado que algunas de ellas mi tío llegaba a esos encuentros familiares acompañado por escoltas.Bendita inocencia cuando somos niños; Jamás se me pasó por la mente profundizar en el POR QUÉ mi tío necesitaba de ese apoyo;Jamás dejé entrar que el motivo fuese que había un peligro REAL.El 22 de Febrero fue un despertar en ese sentido, una toma de conciencia de que todo lo que elegimos en la vida , seamos concientes de ello o no , lo elegimos hasta las últimas consecuencias.Tambien tomé cosciencia de mi rábia , de mi impotencia, de que vivimos en un mundo muchas veces desalmado, deshumanizado y sin sentido, y que esa parte de la vida tambien es REAL.
Admiro la entereza de mis primos y de mi tía y sobretodo admiro su fuerza de corazón y su calidad humana.Me emociona y enorgullece ver como han sabido salir adelante sacando lo mejor de ellos , crecido y aprendiendo , yendo más allá de la rábia , y transformando todo ese dolor en conciencia y un ejemplo para todos.Os quiero familia

LOLA
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Fue un desgarro comprobar que se cumplían mis temores. Perdí a una persona a la que tenía siempre presente cuando pasaba algo en la política y me dejó un vacío enorme, aunque no añadió más odio a ETA porque ya los odiaba al maximo

JOSEBA GÓMEZ GONZÁLEZ
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Por aquel entonces cursaba la carrera de Historia en Vitoria, si bien la noticia del atentado me sorprendió en una tienda de comestibles de la Calle Gorbea, lejos del campus. Dicha tienda tenía televisión y las caras de estupor de los clientes y dependientes no las olvidaré en la vida. Con la consternación apenas intercambiamos unas palabras obvias: – “Le han matado” – “Sí, le han matado” (hablábamos de Fernando, porque en ese primer momento de confusión creo recordar que no estaba confirmado todavía el fallecimiento de Jorge).
Lo primero que hice fue llamar a un amigo que cursaba empresariales (recordemos que había unas obras en la zona y por necesidad para entrar a dicha facultad había que pasar a pocos metros del lugar del atentado). Mi amigo estaba bien; suspiré aliviado.
Al día siguiente ya estaba parcialmente repuesto de ese momento de agonía, de irrealidad, del pensar egoístamente que nos podía haber ocurrido a cualquiera (por ahí había pasado miles de veces y sin ir más lejos, se habían dado unas concentraciones ese mismo día en la zona). Me acerqué al lugar y me fastidió sobremanera que esa jornada fuera aprovechada por algunos para repartir panfletos políticos en aquel cruce… execrable. Y más lamentable todavía ver que en el hall de la facultad de Filología, Geografía e Historia se llevaba a cabo una conferencia de tinte nacionalista radical. No era el día para eso, sencillamente. Las clases se habían suspendido -decisión acertada- y vi a un chico de mi aula, de ideología abiertamente cercana a Jarrai, más fastidiado porque había venido aquel día desde Guipúzcoa en vano que por el atentado en sí (¡¡¡!!!). Por honor a la verdad, acto seguido me dijo exactamente: “Ayer se pasaron mil pueblos”. Y yo respondí: “¿Y qué diferencia hay entre lo de ayer y otros atentados?” Bajó la cabeza sin responderme.
Años después tuve el honor de trabajar para la Fundación Fernando Buesa creando guiones de comics pacifistas y viajando por varios centros educativos de Euskadi impartiendo talleres a los chavales. Esto supuso un punto de inflexión en mi vida… me abrió los ojos y entre otras cosas he estado colaborando en campos de refugiados de los Balcanes o del Líbano.
Por último, quisiera enviar desde este espacio virtual un abrazo a las familias y amigos de Jorge y Fernando y a todas las personas de buena voluntad que hacen de Euskadi y del mundo un lugar un poco más habitable.

EVA
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Lo recuerdo perfectamente.Tenía 19 años y me enteré de lo ocurrido por la televisión, cuando prácticamente acababa de suceder.Mi tío estaba tumbado en el suelo, y entremedio de caos y alarma, los periodistas, iban retransimitiendo en directo la tragedia haciendo hipótesis de quién podía ser la víctima.Pocos Segundos Más tarde se confirmaba la identidad de mío tío y de Jorge. No se me olvidará nunca en el cuerpo, el impacto de aquellas imágenes, y aquellos minutos eternos de estar viviendo aquello acompañada en casa de pintores con quienes no podía compartir mi estado de xoc. Poco después llegó mi madre..y Todo lo que siguió en los momentos y días siguientes lo recuerdo como un cóctel de emociones y vivencias abrumadoras con episodios de tregua de congelación.
Fue la constatación más vida de cerca de la doble cara humana: la barbarie más cruda con la solidaridad más sincera.
Algo, que no deja de constatárseme a menudo, despertando en mí también la parte más incrédula y escéptica de la vida junto a la trascendalidad Más profunda.

YOLANDA RUIZ
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Estaba en mi habitación estudiando para un exámen cuando me llamó mi hermano para contarme lo ocurrido. Le temblaba la voz. Yo grité a mi novio y cuando subió y me vió la cara me abrazó. Y yo salté a llorar. Del susto, de la tristeza, de la incomprensión, de la rabia e impotencia de no poder hacer nada y de saber que en ese momento mi familia entera estaba sufriendo . Estaba en Inglaterra. Quería estar en Barcelona y en Vitoria para poder abrazar a sus hijos, a su mujer, a cuñados y sobrinos y poder compartir su dolor y acompañar con un abrazo. Llamé a mi madre y ella me intentó tranquizar pero la voz se le quebraba. Ví el funeral por la televisión inglesa y la emoción me entelaba los ojos. Unidos por el dolor os vi allí, primos, y tía, cojidos del brazo y acompañados en vuestra tristeza de familia, amigos y cientos de personas que sin conocer a vuestro padre sentían vuestra pena y la injusticia de su muerte. Que sepáis que estaba también yo allí con vosotros, con toda mi alma. Y ví en ese enlace de brazos una fuerza poderosa, un coraje tenaz, que os ha guiado a todos a reconducir toda la brutalidad a la fuerza positiva y constructiva con la que habéis vivido estos 20 años, dando apoyo y buscando apoyo, buscando y dando fuerza a tantos otros que habían pasado por vuestro dolor. Estoy orgullisísima de teneros como primos y estoy segura de que en el rincón del corazón donde permanece siempre vuestro padre, está él también orgullosísimo de vosotros. Os quiero.

MARIAN HERRERO
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Aquella tarde yo estaba en casa arreglándome para ir a la academia donde estudiaba derecho procesal en la calle San Antonio (Vitoria-Gasteiz)y al oír un estruendo tan grande , pensé que se había caído la grúa de unas obras cercanas pero mi padre desde el primer momento sospechó con pesar que podía tratarse de una bomba porque Fernando Buesa solía pasar por allí. Yo sentí un nudo en la garganta y cuando ya se confirmó su sospecha, sentí una mezcla de rabia y amargura porque yo había estudiado 7años con su hija Marta y lo primero que pensé fue que si las personas que la habían activado hubieran podido tratarla y conocerla cómo yo ,no se hubieran atrevido a hacerlo porque siempre he pensado que si todos fuéramos como los miembros de esa familia ,el mundo sería mucho mejor y no existirían las guerras ni el odio .Siempre fue un ejemplo para todos los de nuestra clase ,estudiosa ,amable ,responsable , tratando a todos los compañeros por igual y alejada de las cosas materiales (ropa de marca y demás temas superfluos).Solo puedes tener unos valores tan sólidos teniendo unos padres que te los inculquen y prediquen con el ejemplo .Todos las víctimas de ETA han siido personas que no se merecían ese destino pero en este caso en concreto ,se perdió una persona muy valiosa para la sociedad y estamos a falta de ellas.No conocí a su escolta. Mi más sentido pésame también para su familia. Solo consuela pensar que ya la banda terrorista ha abandonado las armas . Espero que ninguna otra persona y compañera tenga que pasar por esa misma tragedia

ARANTZA
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Recuerdo que estaba en la escuela y cuando terminé de dar las clases pasé por direccion. Allí me encontré a la directora llorando y sentí rabia, mucha rabia. Y pena, mucha pena;por Fernando, por Jorge, por sus familias y amigos y por nosotros y nosotras.
Hoy en día sigo sin entender muchas cosas del pasado y algunas del presente.
Un abrazo muy fuerte para familiares y amigos.

VICENTE CARRION
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Como no recordar la mezcla de vida y muerte que trastorno la emoción con que estaba viviendo el nacimiento de mi hija. Ella había abierto sus ojos el 21 de febrero y yo flotaba en emoción inexplicable de la paternidad cuando la noticia del atentado, que recibí a media tarde del 22, me envolvió en un furor ciego. No conocía personalmente ni a Jorge ni a Fernando pero fue tan intensa la rabia que sentí por esa forma tan demente de arrebatar esa vida que en esos momentos percibía tan milagrosa, que siento un afecto especial por todos sus allegados. He tratado de escribir sobre ello y me siento próximo a la Fundación porque me parece imprescindible no olvidar vivencias tan tremendas y colaborar en lo posible a mantener viva la Memoria , a poder ser, purgada de la rabia y del dolor que provocaron. Un saludo y enhorabuena por seguir ahí.

Miguel Gutierrez
    

Estaba trabajando en el hospital de Cruces cuando estalló la noticia. Cogí el coche y vine inmediatamente a Vitoria. Me personé en el lugar de los hechos y pude contemplar los restos del desaguisado, del cobarde atentado terrorista. A partir de ahí participe activamente, en manifestaciones de repulsa en la calle, plaza España y manifestación ante Ajuria Enea. De la misma manera, acudí a la capilla ardiente al Parlamento y a la manifestación que recorrió las calles de Vitoria, observando la vergonzosa actitud por irrespetuosa de decenas de militantes nacionalistas, traídos en autobuses de fuera de fuera para arropar a un Lendakari muy cuestionado en aquellos momentos…. posteriormente, con un ambiente muy encendido solo me dedique a apaciguar ánimos.. que buena falta hacía en aquellos momentos.
Un día de muy triste recuerdo que no he olvidado nunca..

Jesús Prieto Mendaza
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Aquel día de febrero de 2000, cuando la noticia corrió como la pólvora por la ciudad, algo cambió definitivamente en mi vida. La consternación en la ciudad era evidente, Fernando Buesa era, además de un político reconocido, miembro de una conocida familia de la ciudad: los Buesa. A mí aquel asesinato me marcó doblemente. Por un lado, hacía muy poco que, cuando Fernando Buesa era Consejero de Educación, tuve el honor de recibir de él el Premio Txindu a la Cooperación que entregó el Departamento de Educación de GV al Grupo por la Paz Samaniego Bakearen aldeko Taldea, que yo coordiné desde 1987. Nunca olvidaré sus palabras en el acto de entrega en el Barakaldo Antzokia: “Vuestro trabajo ha sido un viento de agua fresca en nuestro panorama educativo, seguid así Jesús. Y muchas gracias por ello”. Cuando dejé el Colegio Samaniego para pasar a los Servicios de Apoyo y Formación del Departamento, Berritzegune, el premio ha estado presente en el despacho. En este momento preside mi estudio. Por otro lado, Jorge Diez Elorza era un joven conocido en el Valle de Arana, de donde es mi mujer. Mi padre siempre tuvo gran amistad con su abuelo Bernardo, de San Vicente, y con la familia que vivía en mi pueblo, Santa Cruz de Campezo. La familia Diez Elorza formaba parte de mi paisaje familiar y amical. El golpe fue, por lo tanto, doble. Dos personas asesinadas, dos familias destrozadas, dos pedazos de mi vida amputados por el fanatismo nacionalista trufado de revolución marxista (que gran mentira). Ese día fui consciente de lo cobarde que había sido hasta entonces, de todos los silencios y olvidos que había protagonizado ante tantas víctimas anteriores y me dije a mí mismo que nunca más iba a callar. La manifestación que siguió a aquel asesinato, preparada pra gloria y loor de un lehendakari que no deseo recordar, me pareció una profanación a la memoria de los dos asesinados y un gesto extremo de inhumanidad para con las familias de Jorge y Fernando. Desde ese día me comprometí como articulista de opinión en El Correo. Comencé a perder amigos, saludos, afectos…pero creo que ha merecido la pena. He sido también portavoz de la familia Díez Elorza. He utilizado durante 20 años la palabra como única arma. 20 años después lo sigo haciendo, por Fernando y por Jorge.

ASUN MERINERO
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Recuerdo perfectamente ese día. Mi facultad, la de Letras de Vitoria está cerca del lugar en el que asesinaron a Fernando Buena y Jorge Díez.
Yo había acabado mi licenciatura en Historia pero seguía frecuentando la Biblioteca
Recuerdo la llamada a mi madre, María Luisa, una socialista de base con la que tanto discutía. Nuestra estupefacción, aún sin noticias: “¿ha sido a Ramón Jauregui?” Y mi madre convencida: No hija, no, ha sido Fernando.
Mi madre recordó aquella conversación con Buena el día de la manifestación previa al asesinato de Miguel Ángel Blanco: “María Luisa, está sentenciado, hagamos lo que hagamos, pero hay que hacerlo.
Formaba parte de nuestro paisaje habitual de la política vasca. A mí me parecía demasiado condescendiente a veces con el PNV y ahí chocaba con mi ama.
Cuando llegues a casa mi ama estaba llorando, otra vez y repetís: con todo lo que ha hecho por la educación en este país….
Fue un día triste, de muchos días tristes, en los que mi ama y yo a pesar de las divergencias politicas compartíamos sensaciones y pensamientos.
Juntas en un autobús, fuimos a su despedida y siempre que pasó por allí, sigo pagándome un instante, por respeto y para no olvidar.
Lo cuento yo, por las dos, mi ama ha muerto hace un mes pero ella no olvidaba. Recordaba con cariño y con reconocimiento

NATI
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Mucha impotencia y mucha Tristeza
Un abrazo para todos

TERESA
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Recuerdo el dia 22 de febrero del año 2000 como si fuera hoy. Acababa de llegar a casa de mi trabajo y se produjo una gran detonación (mi casa no está cerca del lugar) y seguido escuche la noticia en radio y televisión etc… Me sentí mal, muy mal por estos asesinatos y por todos los anteriores, sin ninguna lógica y siempre con cobardía y maldad. Acudí a la concentración convocada en la Plaza España y diversos actos más. Tenia necesidad de permanecer en la calle conversando con personas normales, lo ocurrido. Al día siguiente la emoción, crispación, tristeza y sentimientos varios estaban a flor de piel. La manifestación que recorrió diversas calles de Vitoria fue de las mas concurridas hasta esa fecha, (después por desgracia no han cesado). Tanto en la capilla ardiente como en la manifestación y pese a lo ocurrido, sentí que algo iba a cambiar en el futuro, que seriamos capaces de hacer frente a tanta barbarie todos unidos, pero me equivoque como tantas personas. Buen Diputado General de Álava, Consejero de Educación y un político valiente ( en mi opinión uno de los últimos). Necesitamos informar, sobre todo a los niños y jovenes del pasado reciente que ha sufrido España y, sin odio ni rencor, no olvidar nunca. Ánimo a la gente de bien. Un abrazo

Jesús Eguiguren y Rafaela Romero
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Al recuerdo amargo y doloroso de aquel 20 de febrero le acompaña el nacimiento días después de nuestra hija.
Jesús era compañero de lucha democrática, partido, principios y escaño en el Parlamento Vasco.
Su asesinato borró toda esperanza en nuestras vidas. Al nacer nuestra hija, como forma para superar el dolor por la muerte de Fernando, y para seguir dándo sentido a la vida, decidimos llamarla Maria Esperanza.
Ella será constantemente un homenaje Fernando

MIREIA
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Recuerdo el momento de llegar a casa y enterarme por mis padres. No era capaz de creerlo, con 17 años y la suerte de no haber perdido aún a nadie no me dejaba.

Toda la familia fue a Vitoria a acompañar a la família y recuerdo que yo fui incapaz de ir, no lo entendía pero supongo que necesitaba seguir con la rutina y así no sería cierto; siempre me he arrepentido de no ir pero supongo que son maneras que tiene la adolescencia de afrontar las cosas …por la noche recuerdo que escribí, mucho. Páginas y páginas. Pensaba en mi tío, en mis primos, en mi tía, en todo lo que quería decirles y no me salía, en la injusticia y el sinsentido de la violencia…al día siguiente vi de nuevo la noticia en la tele del metro y allí se hizo real, me deshice allí mismo…y entendí como todo había cambiado para siempre…las navidades nunca serían lo mismo, había un vacío y una sensación imposible de llenar.
Hoy, estáis siempre muy presentes, y en mis conversaciones y pensamientos del día a día… Creo que este hecho cambió mi manera de ser, en mi vocación, para trabajar por la paz y el diálogo como camino para resolver los conflictos….
Un abrazo grande,
Mireia

RAFAEL RESINES
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En el momento del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez Elorza me encontraba en clase en la facultad de Letras de a UPV, a unos 100-150 metros del lugar del atentado. Me encontraba cursando el segundo año de la licenciatura en Historia del Arte y justo estábamos en el cambio entre dos clases, a las 16:30 más o menos, y oímos una fuerte explosión y una columna de humo que asomaba por detrás de la facultad de ingeniería. Nos quedamos todos callados suponiendo lo peor, que fuera un atentado. Nuestras sospechas se confirmaron al oir un helicóptero y al comprobar que Josu, un compañero de carrera que era fotógrafo de El Diario Vasco, no estaba en su sitio: había salido corriendo cámara en mano hacia el lugar de la explosión, debió ser de los primeros en llegar.
Recuerdo estar toda la tarde con esa especie de sombra que parece que se te pone encima cuando ha pasado algo grave.
En aquellos años los móviles todavía no estaban mu extendidos y los que había no tenían las prestaciones que tiene ahora, por lo que no supe que había pasado hasta que llegué a casa a eso de las 19:50 de la tarde. Al entrar mi madre, intranquila, dijo: “Por fin, llegas”, estaba preocupada por que al haber sido el atentado en el campus no sabía si yo estaba bien. Le pregunté que había pasado y me respondió que habían matado a Fernando Buesa. Me impactó bastante por que era una persona muy conocida en la ciudad y mis padres eran conocidos suyos y cuando se encontraban por la calle se paraban a saludarse y charlar un poco. Supongo que es una de las cosas que tiene Vitoria, que a fuerza de ver a la gente por la calle ya sientes como si la conocieras de toda la vida.
Recuerdo la consternación en la ciudad, la incredulidad y sobre todo la rabia que sentíamos en ese momento la mayoría de los habitantes de Vitoria y que quedó plasmada en el funeral en la Catedral Nueva cuando el lehendakari Ibarretxe tuvo que salir huyendo del funeral por una de las pequeñas puertas laterales de la catedral ante la multitud que se agolpaba ante la puerta principal clamando contra el asesinato.
A día de hoy 20 años después cuando paso por la zona del asesinato, que es con bastante frecuencia, no puedo evitar mirara el monumento en recuerdo de Fernando y Jorge y cuando, como guía turístico, hago una visita a la zona de la Catedral Nueva no puedo evitar mencionar a los visitantes que el último acto grande que se hizo en el templo fue su funeral
Siempre les tendremos en el recuerdo.

IÑAKI PEÑA
44
    

Gasteizera hasi ginenean joaten Baskonia ikustera, semeak galdetu zidan ea zein zen Fernando Buesa. Ea saskibaloi zalea zelako ipini zioten bere izena pabiloiari.

Seme-alabei hitz egin behar diegu gertatu zenari buruz. Beti izango da gure betaurrekoetatik egindako ariketa bat, baina kontatu behar diegu.

JOSE ANTONIO
62
    

Milito en el partido socialista y aquel fatídico día sentí rabia, dolor e impotencia por los crueles asesinatos.
Recuerdo que en mi pueblo desde el ayuntamiento se promovió una concentración de repulsa y se leyó un manifiesto de condena a ETA.
Vaya por delante una vez más mi solidaridad y apoyo a familiares y amigos de Fernando y Jorge.

RAFAEL
69
    

Si hablo de Fernando no puedo más que manifestar por él la admiración que su persona me encargaba y que era creciente con el paso del tiempo. Con él compartí momentos importantes para la educación de este país. Decidió poner todo su empeño en la dedicación a mejorar el país en el que nació dejando al margen el crecimiento personal lejos del mismo. Por su congruencia y su fidelidad al propio pensamiento nos fue arrebatado. Siempre en nuestro recuerdo.

ANGEL
MADRID
    

Estaba en Madrid. Como cada vez una sensación de pena, impotencia, dolor e incomprensión que daba paso irremediablemente a la rabia y al odio. Rabia y odio a la sin razón, a la barbarie, al fanatismo y sobre todo odio recíproco hacia los seres enajenados que apoyaban y perpetraban aquellos actos. Odio terrible, visceral.
Esta vez por motivos de la vida lo sentí más cercano, más real, más profundo y odie incluso más.
Recuerdo ver el funeral en televisión en el despacho de mi padre. Llorar por dentro y tratar de consolar por fuera.
Con los años el tiempo me ha ayudado a racionalizar y refrenar aquel odio al tiempo que ha ido fraguando una admiración y un respeto cada vez mayor hacia todos aquellos que día a día sobreponiendose al dolor luchan por mantener vivo el recuerdo y la memoria. Como dicen que dijo Cicerón, un pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla. Podemos perdonar pero nunca debemos olvidar. Nunca.

LAURA
41
    

20 años después, recuerdo perfectamente ese día, yo salía de mis prácticas universitarias en un centro infantil, y de vuelta a casa, vi la foto de mi tío Fernando en la tele del metro sólo unos segundos. No pude oír ni leer nada, pero ya me empezó a faltar el aire, el corazón me latía a mil por hora, y en mi cabeza solo pasaban 3 palabras en bucle, “no puede ser, no puede ser”…y así estuve el resto del camino hasta llegar a casa, y cuando me abrió la puerta mi hermana, solo verle el rostro vi que desgradaciamente sí había ocurrido, y me derrumbé a llorar, fundiéndonos en un abrazo.
Esta vez nos había tocado, el terror había entrado de pleno en nuestra familia de una manera salvaje. Y luego supe que también había entrado en la familia de su escolta Jorge. Nunca pude ver las imágenes de las noticias de ese día, me daba demasiada impresión reconocer el camino del parque que tantas veces había andado en navidades con él, ahora escenario de la bestialidad más cobarde.
Siempre te recordaré con mucho cariño, querido tío y mi padrino, los cuentos en verano, todas las navidades con vosotros y tus conversaciones serenas de porque había que hacer las cosas que uno creía que estaban bien y eran justas, aunque te dieran miedo, y que dialogando se podían arreglar las cosas. Cuando unos días después oí en la radio una declaración de mis primos, sus hijos, su tono sereno y humano me emocionaron, hablando de la necesidad de construir una sociedad libre y sin miedo, y pidiendo no instrumentalizar su dolor, y tuve claro que ahí seguía la semilla de su legado.

IKER
32
    

Yo tenía apenas 12 años. Cursaba primer curso de Secundaria. Aquella tarde tocaba Tecnología. Se escuchó con claridad en el instituto el sonido de la explosión. El profesor cerró la ventana, que estaba abierta. Dijo que había tormenta.

ANONIMO
55
    

Mientras conserve la memoria, nunca podré olvidar ni el día de su asesinato, ni lo que representaba como político.

Tuve la enorme suerte de conocerle como militante del PSE-EE-PSOE, coincidiendo además en su posicionamiento a nivel interno y en su visión del País Vasco y de España.

Como ocurría cada vez que se producía una acción terrorista, su asesinato lo viví con un profundo disgusto y con mucha angustia. El texto publicado en la parte inferior de esta página, escrito por Elías Querejeta, refleja fielmente el “Asesinato en febrero” de Fernando y Jorge.

Para mí, el asesinato de Fernando fue la confirmación de que las personas que deciden acometer las acciones terroristas tienen unos objetivos bien definidos y analizados. Ese día Euskadi perdió una figura política de primera línea que perfectamente podía haber llegado al puesto de Lehendakari o a responsabilidades incluso mayores. Fernando tenía mayor valía que gran parte de los máximos representantes actuales de los partidos políticos españoles.

Visto con perspectiva, me sigue llamando la atención que dos Consejeros de Educación socialistas del Gobierno Vasco, Fernando Buesa y José Ramón Recalde, fueron víctimas del terrorismo de ETA. Las razones me las puedo imaginar.

Pasados estos 20 años, considero más necesario que nunca continuar realizando un esfuerzo de divulgación, mantenido en el tiempo, de lo vivido en el País Vasco con la existencia de ETA. Las nuevas generaciones actuales y futuras tienen derecho a saber lo que ha pasado realmente en la sociedad vasca. Es una manera de ayudarles a encontrar lo que un compañero de colegio, el historiador Imanol Villa, definía el pasado jueves 30 de enero en El Correo como “único camino”, la no-violencia.

JONAN
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Me pareció una auténtica salvajada. Nadie debe ser ejecutor de quitarle la vida a nadie. Es inhumano no respetar la vida de los demás, al margen de las ideas muy respetadas también aunque no las compartamos

ALBERTO
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Gracias por esta iniciativa.
Recuerdo aquel 20 de Febrero como si fuera ayer. Me encontraba en una residencia de estudiantes en Barcelona, donde me trasladé desde mi pequeña y provinciana Vitoria. Tenía 30 años y los catalanes ya me dijeron que me iban a quitar la txapela a rosca que llevaba encima. Estaba viendo las noticias de la tele, cuando quedé sobresaltado por el impacto del fuego y el humo que nos mostraron los informativos en aquella esquina de la Calle Nieves Cano. Yo admiraba a Fernando Buesa, por su capacidad de oratoria, por su vehemencia verbal y la capacidad de construir contundentes argumentos políticos, que entonces chocaban con los que yo había recibido en mi educación infantil muy nacionalista. Compartía con mi padre debates de la nación o parlamentarios, y compartíamos lo locuaz que era Fernando. Aunque le miraba de reojo, porque en mi contexto juvenil se intercambiaban pegatinas donde la imagen de un árbitro sacaba tarjeta roja a Fernando, diciendo: “Euskadin outside zaude”, marcándole como culpable de una política educativa, que alguien, consideraba enemiga del país…esa pegatina decía algo así como que estas fuera de juego en Euskadi…¿premonitorio de su asesinato muchos años después? Mi admiración por él hizo que me tragara todos los informativos de la televisión viendo aquello tan horrible a 600 kilómetros de distancia. Lo imborrable para mí llegó a la tarde-noche, cuando nos dieron las imágenes en directo de la entrada de la familia al Parlamento Vasco, donde estaba el féretro de Fernando. Allí, aparecía una devastada viuda, que al aproximarse al cuerpo de Fernando, y entre lágrimas, le decía, algo así como: Fernando, no nos hemos despedido esta mañana, no te he dado el beso. Me saltaron las lágrimas, lloré interiormente del dolor allí mostrado, quedé enganchado a aquel gesto de amor profundo ante un cuerpo abatido, asesinado. De manera inmediata, las cámaras enfocaron a los políticos que allí se encontraban, y mi asombro creció cuando percibí a Xabier Arzalluz, con un semblante serio, frío y distante ante el dolor de Natividad. Quedé estupefacto, helado. Y me dije, ¿Qué es esto? ¿Qué estoy viendo? ¿Un político frió incapaz de conmoverse ante el dolor humano? ¿Es este el país del que vengo?. Ojalá aquel dolor y aquel sufrimiento injusto sirvan hoy de recuerdo y toma de conciencia política de la frialdad de una parte de la sociedad vasca, que no estuvo a la altura moral necesaria del momento: la compasión humana. Gracias a la Fundación Fernando Buesa Fundazioa, por seguir permitiéndonos pensar y sentir todo aquello. Mila esker. Mi recuerdo también para la familia de Jorge Diaz.

BEATRIZ
48
    

Yo me enteré al día siguiente. Estaba fuera de España y al subirme en el avión de vuelta, era la noticia de toda la portada del periódico que nos dieron. El disgusto fue tremendo. Una de sus hijas fue compañera mia de clase. El tenía cierta amista con mi padre. Me salió un sarpullido en todo el cuerpo. Por supuesto fuimos toda la familia a la manifestación. Fue un disgusto muy grande

MARGA
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Todavía hoy al recordarlo lloro, fué tan duro y tan injusto. Mi recuerdo es mi abrazo con Marta, la necesidad de compartir con ella el dolor tan grande que estaba sintiendo por la pérdida de su padre.
Cuando la pérdida de un ser querido ocurre de una manera tan injusta lo único que puedes hacer es todo lo posible para que nadie sufra algo así. Cada uno en la medida de sus posibilidades. La Fundación Fernando Buesa hacen una gran labor en este sentido. Mi cariño y mi admiración.

NANI
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Estaba en la autoescuela hacienfo teses en el prdenador
Me entere por quevestaba la radio estaba puesta y de repente la secretaria de la autoescuela grito
Entonces conto lo que habia pasado
Me parecio un horror

TXAPO
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Hace veinte años, yo era joven, (solo tenía 28). Y de pronto, una vibración en la cristalera del salón mientras sesteaba me hizo mayor…
Hace treinta años yo era poco más que un niño, y un cáncer rencoroso me arrebató a mi padre.
Pocas semanas después, un sobre blanco en el buzón, lo abrí y ¡no me lo podía creer!,… una carta de la banda, pidiendo no se cuantos millones para “colaborar” con la lucha armada.
Mi madre, aragonesa, estuvo a punto de hacer las maletas y hacernos mudar a Zaragoza para que hiciéramos los cinco allí las carreras universitarias, afortunadamente alguien le dijo, que ETA nunca había todavía matado a un muerto, y se serenó.
Unos años después, justo habiendo retornado de trabajar en Nottingham, yo sesteaba, y esa vibración, me despertó, cambié de canal y vi que la explosión había sido frente a peritos, no habían pasado ni quince minutos y ya supe que había sido Fernando, un político valiente, sin tapujos, un poco quijote, un poco inconsciente. Porque sí, ETA a todos nos ha hecho conscientes, nos ha obligado a medir los verbos, a pesar los adjetivos, a dulcificar los sustantivos, a crear una serie de eufemismos para nombrar nuestra cotidianidad. Como si nosotros fuéramos culpables de algo.
Ese día me hice mayor. De un sobresalto me hice mayor. Hubo amigos que fueron a quemar herriko tabernas, hubo quién se manifestó, hubo quién protestó,…
Yo no.
Me quedé derrumbado en el sofá dónde sesteaba.
Hundido.
Abotargado.
Derrotado.
Completamente derrotado…
Pero la mañana siguiente, desperté y no he marchado, sigo habitando esta tierra donde he elegido vivir, y en ella seguiré. Recordando, a Fernando, a Jorge, a Gregorio, a Miguel Ángel, a tantos otros… Casi mil.
Sin embargo este año un compañero de 35 años me ha contado que gracias a Movistar y la serie “el fin de ETA” ha descubierto como se financiaban, como pagaban al asesino, como hoy sobreviven algunos,… Y me he dado cuenta que nuestra sociedad ha hecho lo mismo que hizo tras el 36-39. No hablarlo, crear un tabú, no nombrar a la bicha. Y eso,… eso beneficia a los politicastros, a los mentirosos, a los asesinos. Por eso cuando llegan estas fechas (el día de la paz) a mis alumnos no puedo sino darles testimonio. De lo que he vivido, y de lo que me queda por vivir.
Puede que esté dispuesto a perdonar, pero a olvidar no.

VITIN
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Me produjo enorme tristeza. Una muerte injusta la de Fernando. Gracias a gente como él vivimos en libertad. No los olvidemos nunca. V

MARIANGELES
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Lo recuerdo como si fuera ayer.Su hija estudiaba en la otra clase en Deusto.
Al de poco comencé a trabajar en un despacho en Vitoria.Tenía una compi de carrera sllí,cerca de la casa de Buesa.Tras aquello me cruzaba por Dato con la hija.Lo viví con dolor y emoción,y esa impotencia de no poder hacer más para aliviar les a los familiares el dolor.Mi abuelo estuvo amenazado,y se sufrió mucho.Un abrazo y todo mi cariño para su fsmilia.

BERTA
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Rabia, tristeza, ….
Quién se han creído que son para arrebatar la vida a alguien
Sin vergüenzas, asesinos…..
Menos mal que todo termino pero no puede prescribir lo que hicieron. Un abrazo

ASIER
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Recuerdo estar en la cafetería Atenea con mi padre comiendo algo, pues justo salía de hacerme unos análisis y estaba en ayunas. Recuerdo mirar los dos embobados la televisión, junto a todos los parroquianos, los rostros de incomprensión, de enfado. Se musitaba la palabra “hijos de puta”, pero en general reinaba el silencio. Mi padre no pronunció una sola palabra. Sólo al salir, muy bajo, apenas perceptible, comentó: “Lo mataron porque no podían batirle con la palabra”. Al día siguiente formalizó su afiliación al PSOE.

Recuerdo muy bien el lugar porque luego, en esa misma calle, Bildu colocó su oficina. Fue después de su reconversión en marca eco-friendly, tras haber presenciado a 100.000 personas en las calles de Vitoria obligar a Ibarretxe a salir por la puerta trasera de la catedral. Siempre me sorprendió el contraste de recuerdos en la calle Postas. La Hidra nacionalista, impotente y enfurecida, teniendo que recurrir a la eliminación física del talentoso héroe griego que tan certeros golpes dialécticos le propinaba. Fernando y Jorge fueron asesinados, precisamente, en la Universidad: “El Templo del Saber”, como diría ese magnífico escritor bilbaino. El conocimiento, la retórica y el talento siempre fueron temidos por el fascismo.

El terrorismo vasco los puso bajo tierra, pero no comprendió que eran semillas.

VICKY
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Esa tarde no fui a la uni,estaba sola en casa,sentí la explosión sin saber lo que había pasado,justo en la tv las primeras informaciones era lo que ojalá no hubiera sucedido nunca,me dio un ataque de ansiedad,lloraba x ellos,x nosotros,fueron momentos muy duros,pero Vitoria salió a la calle a decir basta ya!!Siempre en nuestro recuerdo los fallecidos y los que siguen sufriendo consecuencias de aquellos años de terror en España

OSKAR
49
    

Recuerdo que estaba repartiendo paquetería en jundiz cuando lo escuché por la radio. Tuve que parar 5 minutos para llorar de impotencia y rabia, no entendía como podía pasar esto en mi ciudad, una vez más. No sé porqué pero me impactó más que otros asesinatos, quizá porque le había entregado un paquete a Fernando unos días antes y había charlado con él unos segundos, no podía creerlo. Quiero pensar que Jorge y Fernando contribuyeron a llegar a donde estamos y allá donde estén se sentirán orgullosos, un saludo

URKO
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Lamentablemente nacimos en una época en la que escuchar a diario en televisión que ETA había asesinado a alguien, era habitual. Desgraciadamente era así.
Sin embargo, hasta que no te toca de cerca, parece mentira que no lo sientas propio, y te des cuenta de la locura que implica.
Poco antes del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Diez, pusieron una bomba en Irún, en la calle Teodoro Murua, con el fin de matar a un Policía Nacional. El coche que estaba junto al del policía era el de mi madre. Hubo suerte, “Candi”, un barrendero del barrio la descubrió y dio el aviso.
Poco después y en la calle Serapio Mugica mataron a un ertzaina, eso lo vimos todos cuando íbamos al instituto. Coche bomba también….locura absoluta.
Aquel febrero del año 2000, recuerdo que estábamos reformando una joyería en pleno Paseo Colón de Irún también.
Serían las diez y pico creo recordar. Y lo oímos por la radio.
Fue un shock. Yo pensaba Buesa…Vitoria….Buesa….Vitoria….
No quería pensar que tuviera relación con mi buena amiga Sara Buesa Rodriguez, pero…..sí, era su padre. Hice un par de llamadas y me lo confirmaron. Tarde igual diez días en llamarla, la ves en los periódicos, tratas de ponerte en su lugar, pero es imposible sentir lo que ella siente.
Por una ideología tan respetable como absurda en mi opinión, le han quitado la vida a tu padre, y a ti, te lo han arrebatado.
He de reconocer que desde aquel momento fui más consciente de lo que pasaba, me interesé más, leí, y por supuesto dejé de sentirlo como algo “normal” en el día a día. Aquello, como tantos otros asesinatos, es, son, injustificables.
Nadie tiene derecho a quitar la vida a nadie por pensar de diferente manera.
Desde aquí mis saludos a todas las víctimas del terrorismo y en especial, a la familia Buesa-Rodriguez.

Vuestro amigo,

Urko Iza.

Angela
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No recuerdo aquel atentado con nitidez, entonces estudiaba en Madrid, pero recuerdo muchos otros con horror y espanto. Me manifesté siempre que pude porqué tenía la sensación de que la sociedad no hacíamos lo suficiente , que no podíamos decir las familias de los asesinados el horror que nos parecía y no poder no darles el cariño que necesitaban. También recuerdo la sensación de que parecía que la sociedad vasca nos habíamos vuelto todos responsables en cierta medida de los atentados que me parecía espantoso. Nunca entendí como tanta gente joven se hizo de ETA cuando ya teníamos la democracia y podían pensar qué matar gente qué no pensaba como ellos era lo normal .
Y haciendo ahora el análisis retrospectivo no cabe en cabeza humana como pudo pasar todo aquello , me da muchísima pena tanto sufrimiento inútil. Leyendo hoy en el periódico lo que fue aquel atentado de todos aquellos guardias jóvenes me dan ganas de llorar….por eso me he animado a escribir porqué creo en la bondad aunque por desgracia exista la maldad.

Monica
49
    

Recuerdas aquel día?
Lamentablemente no…
¿Cómo lo viviste?
¿Qué supuso para ti ese atentado?
Uno mas dentro de la barbarie normalizada en la que crecíamos.

¿Qué reflexión haces pasados ya 20 años?
Que mis impresiones de niña y de joven eran correctas, a pesar de la soledad, el aislamiento del pensamiento, el miedo a hablar en voz alta. Que aquello era una sociedad enferma, antidemocrática, que normalizaba el terror, la coacción, la discriminacion, y miraba para otro lado, se autojustificaba, en días como este. Y que 20 años después, aun florecen las semillas de aquel entonces, aunque se intente echar tierra encima y pasar página.

Aitor
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kotxean nijoan unibertsitateko liburutegira ikastera, gertu nengoen jada, eztanda entzun nuen eta dena gelditu zen, egun tristea.

Beatriz
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Soy periodista y recuerdo que fue descorazonador. Había una tregua. También recuerdo las llamas de un coche ardiendo en un lugar verde. La tristeza porque el terrorismo no se acababa. Y qué razón tenía, qué terrible fue el año 2000. Gracias a vosotros por vuestra fuerza y por ompartirla con nosotros. Abrazos

Elena girbau
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Hablaba con mi hermana por teléfono y oímos la explosión desde su casa. Podía ser Fernando pero no quería creerlo. Cuando tuvimos la certeza sólo recuerdo dolor, lágrimas, rabia, impotencia y aquel abrazo con Rodolfo Ares. No hacía falta decirnos nada. Y la pregunta sigue siendo: por qué y para qué?

Fede
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Fue uno de los días más emotivos de mi vida.Ya es bastante duro perder a un ser querido al que quieres,más si es de golpe,más si es asesinado unicamente por defender sus ideas sin agachar la cabeza.

Sólo espero que nunca se repitan este tipo de atrocidades en una tierra tan rica y próspera como Euskadi. La paz social y vivir en libertad plena es un bien a veces frágil que hay que proteger y que no se valora hasta que se pierde.

Un beso a toda la familia.

Javier
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Aquel 22 de febrero del año 2000 tenía 11 años. Al salir del colegio Escolapios de Vitoria, la madre de un compañero de clase que nos recogió nos dijo: “Han matado a Fernando Buesa y su escolta”. Al llegar a casa recuerdo las imágenes de televisión en el lugar del atentado…. y el testimonio de mi hermana, que estudiaba muy cerca del lugar, contando cómo vivió el estruendo del coche bomba.

De aquellos días tengo recuerdos difusos pero firmes. Y hay dos que jamás podré olvidar. El primero fue la concentración en el colegio al día siguiente del atentado pidiendo paz y libertad. Pero a su vez, sin entender cómo era posible que compañeros de clase no acudieran a condenar el atentado porque sus padres no estaban de acuerdo. El segundo recuerdo es la tensión que se vivía días después en las calles con una sociedad completamente fragmentada. Porque como dijo Nati Rodríguez en una entrevista en el periódico, el nacionalismo vasco ha vivido en una burbuja, incapaz de sentir la falta de libertad que vivían mucho de los conciudadanos vascos.

Han pasado 20 años pero hay muchas cicatrices que cerrar. El terrorismo y la violencia en el País Vasco ha dejado un poso de odio que será complicado de eliminar. La falta de libertad, la falta de humanidad, la falta de comprensión de una parte de la sociedad nos ha acompañado en todo este tiempo. Pero labor como la que hace la Fundación Fernando Buesa es tan necesaria como imprescindible para mantener la memoria de una figura tan importante como la de Fernando, y construir convivencia, libertad y deslegitimación del terrorismo.

Porque si algo hemos aprendido en todo este tiempo, es que eticamente no es sostenible el uso de la violencia para alcanzar los fines politicos. Me quedo con esta reflexión.

Muchas gracias y que el dolor de recordar a Fernando Buesa estos días sea compatible con seguir luchando por la libertad y la memoria en Euskadi.

Angel
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Recuerdo el dia perfectamente,fue uno de los mas tristes de mi vida,rabia impotencia….,La reflexion que hago pasado estos 20 años es que seguimos viviendo en una sociedad enferma yo diria nazi donde este pueblo (vasco) premia a los asesinos situandolos en la segunda fuerza mas votada en el Pais Vasco.¡Que verguenza ,que indignidad y que asco!.Un abrazo y animo.

Anonmo
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Asesinaron a un gran político y una buena persona por su valentía

Asesinaron a un gran político y una buena persona por su valentía, ideales y proyección política; asesinaron a un joven servidor de la ley porque cumplía con su deber.
Fueron días en los que el nacionalismo mostró su verdadero rostro; hoy sus compañeros de partido y su partido se alía con sus asesinos y con los que en la manifestación en Vitoria vitoreaban a su lehendakari en vez de a las víctimas.
Que horror y que tristeza es ver hoy tanta vileza, falsedad y falta de escrúpulos. Cuantas víctimas derramaron su sangre, cuantas familias destrozadas para siempre y todo para ver lo que vivimos hoy, solo nos queda la esperanza de la justicia Suprema si es que existe.

Sergio Barasoain
39
    

Recuerdo escuchar la radio al llegar a la Universidad narrando el atentado
Siento, como si fuera aquel día, la pena y el hartazgo por la injusticia
Hubo quienes no os disteis/ no nos dimos por vencidos
Y hoy podemos vivir en paz y si perder la memoria

Javier S
61
    
sacó mi lado más obscuro y si, sentí ira, una ira incontenible. Sentí odio, un odio profundo, inmenso

Recuerdo que, a esa hora estaba en el euskaltegi. De repente alguien trajo la noticia, coincidiendo con el descanso de la clase. Inicialmente, estupor. Yo no conocía personalmente a las personas asesinadas, ni tenía vínculo alguno de partido, pero aquel asesinato, tal vez por la vileza de su ejecución, tal vez por el hartazgo en el estábamos ya instalados tantos ciudadanos, sacó mi lado más obscuro y si, sentí ira, una ira incontenible. Sentí odio, un odio profundo, inmenso. Me marché de clase y me dirigí hacia la zona del atentado, aún a sabiendas de que ya no podría hacerse nada, de que ni siquiera me permitirían acercarme. Junto a la Escuela de Magisterio, una periodista de antena 3 me preguntó por mi opinión y, ciertamente, no me corté nada. Hacia ya tiempo que había dejado de ser cómplice con el silencio cobarde del que consiente. Al día siguiente, algún familiar y amigo que me vieron en un informativo de tv, me reprobaban mi imprudencia, pero tampoco me corté con ellos. Aquello tenía que acabar de un modo u otro. Aquél día, simplemente, se acuñó en mi conciencia como una marca al fuego, el lema “basta ya!”
Si, aquél asesinato, sirvió también para que muchos ciudadanos nos radicalizáramos aún más contra ETA, que ya empezaba a vivir el principio de su final.

Javi
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Una siesta que se vio interrumpida por una sacudida que hizo temblar toda mi casa

Yo trabajaba en la biblioteca de La Florida. A turno partido. Muchos días coincidía con Fernando Buesa cuando iba o volvía a mi casa en la calle Zumabide. Atravesaba los jardines de las Nieves. Creo recordar que más de una vez nos saludamos simplemente con un pequeño gesto o con la mirada.Militaba entonces y milito todavía en un partido abertzale e independentista . Los discursos de Fernando no eran ni de lejos de mi agrado político. Pero verle con la escolta me hacía sentir un profundo respeto y sufrimiento .

Por la tarde , yo solía salír de casa sobre las 4, me tomaba un café en el bar Upabi de la calle San Antonio para entrar a trabajar otra vez sobre las 5. Aquel día creo que llovía, llovía mucho y me dio pereza. Tanta pereza que sacrifique mi café por media hora más de siesta..

Una siesta que se vio interrumpida por una sacudida que hizo temblar toda mi casa. Desde el primer momento supe que era una bomba, y por la cercanía de la explosión tuve la intiuicion de su destinatario. Destinatarios inocentes , Fernando y Jorge, tan inocentes como si hubiera pasado yo por allí a esa hora tal y como hacía la gran mayoría de los días . ¿Mi delito? : pasar por allí, ¿el de ellos ?, todavía sigo sin conocerlo ni entenderlo

Jon Bizarain
43
    
Fue un eslabón más en mi concienciación de que el Terrorismo era una catástrofe para nuestro futuro

Recuerdo ese día porque me crucé por la mañana con tu padre y otros compañeros que bajaban del Palacio Miramar. Yo iba al Palacio a la sede de Eusko Ikaskuntza a entregar un trabajo de postgrado. Mi madre decidió acompañarme. Al cruzarnos con ellos le dije a mi madre:”Luego dirán que están amenazados, miralos, sin guardaespaldas”. Cuando me enteré del atentado, me quedé impresionado. Nunca lo he olvidado. Fue un eslabón más en mi concienciación de que el Terrorismo era una catástrofe para nuestro futuro.

Anonimo
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Que no se puede matar por pensar diferente. Sigo sin entenderlo

Muchos días me cruzaba con ellos en esa zona, estudiaba por allí. Ese día no tenía clase a la tarde, estaba en casa y oi a lo lejos el sonido de la explosión. Sabía que algo había pasado, pero cuando escuché que había muertos no podía creerlo. Pasar los días siguientes y ver todavía una moto que se quedó quemada, y toda la zona afectada…fue muy duro. Era una sensación de falsa realidad.
20 años después recuerdo ese día perfectamente, sigo escuchando aquel boom en mi cabeza. Sigo pensando que no pudo pasar. Que no se puede matar por pensar diferente. Sigo sin entenderlo

"1984"
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Era un día tristón y sentí que algo había pasado

Ese día estaba en clase en San Viator. Era un día tristón y sentí que algo había pasado, se lo dije a mi compañera de pupitre: No sabía qué había pasado, ni tampoco sé por qué lo sentía. Quizás oí alguna ambulancia o incluso igual se pudo oír el petardazo.. Había una sensación rara en la calle y el cole. No fue hasta llegar a casa en San Martín cuando escuché en la radio el asesinato. Pero la sensación la tenía desde antes, en clase

ENRIQUE
35
    
Fue un día terrible que se llevó a uno de los mejores políticos que recuerdo

Lo recuerdo perfectamente, por aquel entonces era un niño que estudiaba en el colegio Nazareth de Vitoria, muy cercano al lugar del atentado. La explosión se escuchó como si hubiera ocurrido ahí mismo e hizo temblar los cristales de las ventanas. Fue un día terrible que se llevó a uno de los mejores políticos que recuerdo, querido y admirado por todos los demócratas.

Un abrazo muy fuerte

Markos
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Todos los asesinatos de ETA eran traumáticos para mí, pero este fue el que más de cerca me ha tocado jamás.

Aupa Marta y Jon Kepa,
Todos los asesinatos de ETA eran traumáticos para mí, pero este fue el que más de cerca me ha tocado jamás. Yo, como toda la cuadrilla de Jon Kepa, había estado en vuestra boda y conocí en persona a tu aita, Marta. En aquella boda disfruté de lo lindo. Ya todos sabrán por qué…
El hecho es que menos de dos semanas después del asesinato de Fernando y Jorge estaba prevista mi boda con Elena. Cuando escuché la noticia se me cayó él mundo encima. Recuerdo llamar a un número de teléfono, supongo que sería el fijo de vuestra casa, saltar el contestador y como mensaje de condolencia no poder decir nada más que algo así como “lo siento muchísimo”. Quince días después, en mi boda, sentí el vacío de no veros junto al resto de la cuadrilla y os eché mucho de menos.
Últimamente he leído un libro, “Patria” de Fernando Aramburu, que me ha encantado y lo considero uno de los mejores que he leído jamás, que me ha hecho recordar todos esos momentos duros que parecen querer olvidarse. También me ha hecho acordarme mucho de vosotros y de vuestro aita.
Un abrazo muy fuerte.

Merche
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fue un día muy triste, tristísimo
Ese día estaba en Madrid con una amiga que también es policía precisamente compañera del ertxaina muerto en el atentado . Pues fue un día muy triste, tristísimo.
Maite Leanizbarrutia Biritxinaga
    
Besarkadarik beroena Jorge Díez Elorza eta Fernando Buesa Blanco maite zenituzten guzti-guztioi.

Atentatua gertatu zenean Gasteizko Errementari kalean nengoen lanean, eta laster jakin genuen gertatutakoa. Pena eta amorru handiz jaso nuen berria; ETAK bere izugarrikerietara ohitu nahi gintuen arren ni ez nengoen horretarako prest, eta atsekabe handia sentitzen nuen atentatu bat zegoen bakoitzean.
Fernando Buesa Blanco hil zutenean pegatina bat etorri zitzaidan burura: “Buesa, Euskaditik outside zaude” edo horrelako zerbait esaten zuen, hezkuntza sailburu izan zen garaikoa. Nire ikasle garaian banatu ziguten eta nik hartu egin nuen, eta karpeta baten itsatsi ere bai… rock talde baten pegatina itsasten genuen bezala… pegatina haren esanahiaz ohartu gabe: pegatina, kartel, pintada eta horrelakoekin hasten ziren Euskal Herriko “etsaien” aurkako kanpainak, eta batzutan etsai horien hilketarekin bukatzen ziren.
Damutzen naiz bai pegatina hura hartzeaz; izugarri damutzen naiz nire karpeta baten itsatsi nuelako.
Besarkadarik beroena Jorge Díez Elorza eta Fernando Buesa Blanco maite zenituzten guzti-guztioi. Indarkeria bidegabe eta anker baten biktima izan ziren. Eta eskerrik asko Sara, Marta eta Nati, zuen hausnarketa sakon eta lan aberasgarriagatik.

Say
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Éramos muchas las vascas que le decíamos a ETA que así no

En ese tiempo me encontraba estudiando en Cadiz. Bajé a la tienda de Paco a comprar pan para la cena, estaba la tele encendida y Paco me dijo: “Vasca, esto no es tu pueblo?”. Cuando ví la noticia y dijeron el nombre de Fernando Buesa, Paco me dejó su silla, detrás del mostrador y estuvo conmigo llorando de rabia, de pena, de dolor.
Éramos muchas las vascas que le decíamos a ETA que así no, somos todas las vascas las que hemos conseguido que la extorsión y la violencia hayan dejado de ser parte de la reivindicación en nuestro pueblo.
Hoy, 20 años después, en el pueblo vasco somos libres. El capricho por parte de algunos grupos de la derecha española por mantener vivo aquel dolor, no pensando en la memoria, justicia y reparación de quienes sois víctimas directas de la violencia, sino en erigirse vuestra voz, creando víctimas de primera y segunda clase (incluso tercera, cuarta…), es una lacra que, entre todas debemos desautorizar

Joseba V
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Recuerdo el miedo, la rabia, la impotencia

Recuerdo el miedo, la rabia, la impotencia y por qué no decirlo las ganas en ese momento de hacer ojo por ojo diente por diente. Pero en frío dices no somos iguales. Supuso tener mucho miedo mucho tiempo porque Fernando y Jorge eran personas de la calle, de la ciudad y dices si a ellos les a tocado cualquiera nos puede tocar. Pasado 20 años creo que el daño, miedo, él no haber cambiado esto antes hace que tu cabeza quiera olvidar lo malo y si hubo algo bueno de esa época es lo único que quieres recordar.

Juantxo
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ese dolor que siempre sentía se hizo mas intenso por ser cercano de un cercano

Ese año estaba de Erasmus en Alemania. Estabamos cenando en la residencia y Manu llamo a casa. De repente, se puso a gritar, a llorar, a insultar…. Habian matado al padre de su compañero de Larraona… Entonces ese dolor que siempre sentía se hizo mas intenso por ser cercano de un cercano…

20 años despues uno de los presuntos autores de Oldartzen negocia con el PSN los presupestos de Navarra… Otro dolor, menos intenso, pero dolor!

Fernando Fantova Azcoaga
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Pude compartir mi angustia, mi estupor y mi rabia con personas que sentían lo mismo que yo.

En una vida de cincuenta y ocho años y pico no son muchas las ocasiones en las que puedes recordar qué hiciste en un determinado día. En la tarde en la que asesinaron a Fernando Buesa y Jorge Díez Elorza, tenía una reunión de trabajo en Cáritas, en la calle Ribera, en Bilbao. Pude compartir mi angustia, mi estupor y mi rabia con personas que sentían lo mismo que yo. Creo que ese asesinato me hizo más consciente de que el terrorismo de ETA, además de una terrible perversidad moral, contenía una profunda perversidad política, por su voluntad de imposibilitar la articulación de algunos partidos, de algunas de las legítimas opciones de la ciudadanía. Años después conocí a Sara Buesa y aborrecí con todas mi fuerzas, como padre, aquel crimen que había privado a Fernando de hacer más trecho del camino de la vida con ella. Y aborrecí y aborrezco la forma de pensar que condujo a tal acto aberrante

Jose Luis Imaz
70
    
Era compañero de trabajo y amigo
Era compañero de trabajo y amigo.lo ocurrido me impactó de tal manera qe ya nunca podré olvidar.

 

Rob
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no podía creer que hubieran asesinado a un político de una valía enorme

Llegaba a casa del instituto como cada día, venía de reírme con mis amigas…nada más entrar en casa el teléfono sonó. Una amiga me llamaba, ¿Has visto la tele? Ha habido un atentado en Vitoria, dicen que es Fernando Buesa. Solté el teléfono y encendí la TV casi sin poder respirar, pidiendo que no fuera verdad. Luego incredulidad, dolor y angustia, pensando en su familia y en sus allegados. Lloré mucho, no podía creer que hubieran asesinado a un político de una valía enorme y a una persona BUENA con mayúsculas. Aún lloro pensando lo que les fue robado: a él, a Jorge y a sus familias.
La memoria no olvida. Os envío mucho amor dónde estéis.

Ana
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Costaba creerlo

Trabajando en el ambulatorio de Sansomendi (Gasteiz) turno de tarde, de 13h a 20h ,alguien que llegó a consulta nos dio la noticia.Costaba creerlo, fue un acto de dolor por la cobardía con que fue realizado,ese atentado unido a todos los demás para mí ha sido traumático e inexplicable.Veo que el dolor causado ha sido una aberración para todas las personas,y me gustaría convencerme de que no volverá a suceder.

Martín Zabalza
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Nos abrazamos, imposible contener las lágrimas.

Tres compañeros del PSN-PSOE comíamos juntos en un restaurante de la Plaza de la Cruz de Pamplona. Se acercó un camarero y nos dijo: “han matado a Fernando Buesa”. Nos abrazamos, imposible contener las lágrimas. Salimos del restaurante, nos montamos en el coche y salimos corriendo hacia Vitoria. Llegamos a la Casa del Pueblo. Un dolor inmenso una impotencia inmensa. Memoria para las víctimas de ETA. Convivencia y libertad. Un abrazo

Carmen Morcillo
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Fue impactante y más cuando nos tocaba tan de cerca..

Estaba en mi casa con mis hermanas Ana e Isabel cuando lo vimos por televisión , fue impactante y más cuando nos tocaba tan de cerca, ya que Fernando era el padrino de mi sobrino.

Alberto L
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Lo recuerdo como si fuera ayer mismo..

Lo recuerdo como si fuera ayer mismo. Me enteré por la televisión y un sentimiento de impotencia gigante se apoderó de mi, y los odie una vez más. Y ahora, pasado el l tiempo, aún me cuesta entender porque no se daban cuenta de que aquellas cosas que hacían eran absurdas, dolorosas e inútiles por partes iguales . Fernando fue uno de los grandes tipos que ha dado esta comunidad .

Juan Baroja
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Shock! Una vez más…

Shock! Una vez más. Y parálisis. Otra vez. A media tarde. Desolación. Dolor. Tragedia. Salvajada. Conmoción. Manifestación. División. Y rutina. Horror sin costumbre. Aunque lo pareciera.

Carmen
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Esos días los recuerdo con angustia y rabia

Yo escuche la explosión desde casa. Fue tremenda. Esos días los recuerdo con angustia y rabia. Yo no soy del PSOE pero Fernando era una persona dialogante y respetuosa, siempre me pareció buen político. Sentí mucho ese terrirble asesinato junto a su guardaespaldas. Cuando paso por el monumento que los recuerda me da mucha pena. Fue muy injusto como todo lo que ha hecho a ETA. La violencia no sirve para nada. Destrozo a dos familias. Ahoar estamos ,mejor pero no hay que olvidar.

Enrique F.
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Fue un día muy duro

Recuerdo perfectamente ese día. Fue un día muy duro para todos los vitorianos y alaveses. Fernando era una persona muy conocida y querida. La noticia de su asesinato junto a su escolta Jorge Díez fue un mazazo. Recuerdo el silencio que se extendió por la ciudad esa tarde y al día siguiente. La manifestación que se organizó días después fue multitudinaria, pero fue triste porque no fue unitaria. Yo acudí a la manifestación en la que iba la familia de Fernando. Eso tendría que haber hecho todo el mundo, pero no fue así. Fue también un momento muy duro que nunca he llegado a entender.
Pasado el tiempo creo que debemos de recordar que nunca jamás pueden volver tiempos así. ETA destrozo cientos de vidas. Es necesario recordar y contarlo a los más jóvenes.