BOLETÍN
DIGITAL nº98 MARZO - 2025
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Con
el título “Luces para el fututo.
Etorkizunerako argi”, conmemoramos el
pasado 22 de febrero, los asesinatos
de Fernando Buesa y de Jorge Díez, en
el XXV In Memoriam, realizado en su
recuerdo.
Se
cumplen 25 años de la ausencia
arrebatada de Fernando y Jorge, y
esta fecha cobra un sentido
simbólico. 25 años es un período
de tiempo generacional, un ciclo
histórico que puede ser
considerado desde una perspectiva
colectiva. El mundo del 2000 tiene
muy poco que ver con el 2025, en
este período de tiempo se han
producido cambios sociales
históricos. Afortunadamente la
Euskadi de entonces es muy
diferente de la actual, con sus
luces y sombras.
La crueldad de ETA en el 2000, con
la aplicación de la infame
“socialización del sufrimiento”
asesinando a representantes
democráticos en muchos casos muy
emblemáticos, llevó al historiador
Antonio Rivera a hablar del “año
de los magnicidios”.
Paradójicamente esta violencia
fanática aceleró el final de la
organización terrorista.
Resulta oportuno recordar que
nuestros jóvenes y adolescentes,
los estudiantes del presente, ni
siquiera habían nacido en ese año
2000 en el que el terrorismo
golpeó con tanta saña. Las niñas y
niños de ese momento son ahora
personas adultas y algunas de las
personas de mediana edad de
entonces son ya personas mayores.
En el 2025 como señala el lema de
este In Memoriam, "Luces para el
futuro", proyectamos nuestra
mirada en lo que está por venir,
pero sin dejar de mirar, por el
retrovisor, lo que ha sucedido.
Este In Memoriam tan especial
contó, una vez más, con la
conducción de la periodista Eva
Domaika que, con su
profesionalidad y cercanía, y su
compromiso personal con las
víctimas del terrorismo, fue
introduciendo a los distintos
participantes en el acto.
Sara Buesa, en su intervención más
personal y más emotiva, si cabe,
nos trasladó a aquel frío 22 de
febrero y a los últimos momentos
que pasó con su aita, evocando al
Fernando Buesa, padre, pero
también, al político comprometido
con la libertad y la democracia.
Entrelazando los recuerdos
personales con la proyección
pública y colectiva, testimonió
una conexión espiritual que ha
mantenido durante estos 25 años,
dando sentido a su vida.Sara, en
esta ocasión, eligió la rosa, tan
bella y efímera, y tan
representativa con el compromiso
político de Fernando Buesa como
símbolo de lo que quería
transmitir. Encarnó en las rosas
secas, la perdurabilidad de los
valores intrínsecos que mantienen
su esencia, convirtiéndolas en
rosas eternas.
Es una reflexión sobre la
polarización política, sobre la
fractura social que se vivió
después de los asesinatos de
Fernando y Jorge, señaló que hoy
sigue habiendo “capas enteras de
nuestra sociedad que no se
relacionan entre sí”. Sara abogó
por superar la dicotomía “entre
los míos y los otros”, apostando
por una construcción social
diferente e integradora,
reivindicando una mayor
implicación social de la
ciudadanía.
Después de esta intervención se
incorporaron al escenario seis
personas que representaban a tres
generaciones diferentes. José
Antonio Díez, padre de Jorge Díez
Elorza; Isabel Morcillo, amiga
personal de la familia Buesa;
Maite Leanizbarrutia e Irati
Goikotxea, mujeres valientes y
comprometidas que formaron parte
de los movimientos ciudadanos
contra las violencias terroristas;
y el historiador Endika Delgado y
Martín Recalde, jóvenes que
representan a la generación de las
personas que no habían nacido o
eran unos niños en aquel terrible
2000. Martín Recalde es nieto del
militante antifranquista y
consejero socialista de aquella
época, José Ramón Recalde, que
sufrió un grave atentado de ETA en
septiembre de 2000.
Los seis participantes
compartieron sus vivencias más
personales, aportaron objetos con
una gran carga simbólica, y
contextualizaron cómo vivieron
aquellos terribles días.
José Antonio Díez evocó la figura
de Jorge Díez, su vitalidad y
generosidad. Apeló en su
intervención a los sectores
sociales que siguen creyendo que
lo que sucedió no estuvo mal o que
incluso era necesario, que sólo
quieren pasar página, para que no
ignoren la realidad de la
existencia de las víctimas del
terrorismo.
Isabel Morcillo recordó el
silencio y el miedo que atenazaban
a una parte de la sociedad vasca.
Maite Leanizbarrutia e Irati
Goikoetxea relataron cómo se
comprometieron con los movimientos
ciudadanos como Gesto por la paz,
nacidos para denunciar
públicamente las acciones
terroristas. En sus relatos
personales pusieron de relieve
cómo la familia es el agente
fundamental en la transmisión de
valores. Resulta reseñable
constatar que ambas procedan de
ámbitos culturales y sociales que
el entorno de ETA trató siempre de
adueñarse como propios.
Por último, los testimonios de
Endika Delgado y Martín Recalde
nos permitieron comprobar que hay
motivos para la esperanza y que
hay jóvenes, con las ideas muy
claras, que han asumido los
valores democráticos y de paz.
Para finalizar, el cuarteto de
cuerda Ariadna interpretó dos
piezas musicales muy emblemáticas
y conocidas que permitieron dar un
broche de oro a este XXV In
Memoriam.
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Resumen del XXV In Memoriam
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El palacio de
Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz
acogió el pasado 22 de febrero el In
Memoriam por Fernando Buesa Blanco y
Jorge Díez Elorza, al cumplirse 25
años de sus asesinatos por la banda
terrorista ETA.
La periodista
Eva Domaika presentó el acto que contó
con las intervenciones de Sara Buesa,
José Antonio Díez, Isabel Morcillo,
Maite Leanizbarrutia, Irati Goikotxea,
Endika Delgado y Martín Recalde.
El In Memoriam
dio comienzo con
un video que resumió todo lo llevado a
cabo por la Fundación en sus 25 años
de trayectoria y en el que también se
presentó el nuevo logo.
Después fue el
turno de Sara Buesa, vicepresidenta de
la Fundación e hija pequeña de
Fernando, que compartió con todos los
presentes sus reflexiones y anhelos,
guiándonos con su luz.
Tras la
intervención de Sara Buesa, se dio
paso a un diálogo intergeneracional
entre Antonio
Díez, Isabel Morcillo, Maite
Leanizbarrutia, Irati Goikotxea,
Endika Delgado y Martín Recalde que
fue moderado la presentadora del acto,
Eva Domaika.
Ofrenda
floral
La misma
mañana del 22 de febrero, tuvo lugar
en los Jardines de la Libertad de
Vitoria-Gasteiz, la ofrenda floral
junto al monolito erigido en el
lugar del atentado. Como cada año,
las familias Buesa-Rodríguez y
Díez-Elorza, rindieron emotivo
homenaje a Jorge y Fernando. Junto a
ambas familias estuvieron presentes
numerosas víctimas del terrorismo y
sus asociaciones y fundaciones,
miembros del PSE-EE y de la
Ertzaintza, junto a representantes
de la Guardia Civil, la Policía
Nacional y el Ejército, además de
cargos públicos de todos los
partidos políticos del arco político
vasco, así como autoridades del
Gobierno de España, Gobierno Vasco,
Parlamento Vasco, Diputación Foral
de Álava, Juntas Generales de Álava
y Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.
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El
legado de las heridas:
Voces de nietos y nietas de víctimas
del terrorismo
El
terrorismo deja profundas huellas
en las sociedades donde golpea.
Unas son muy visibles: heridos y
asesinados, daños materiales,
amenazas, polarización política.
Otras quedan más ocultas. Tienen
que ver por ejemplo con el impacto
de los atentados a lo largo del
tiempo en las familias afectadas.
Hoy hay una nueva generación que
no había nacido o que tenía corta
edad cuando ETA, cuya violencia
marcó durante décadas la historia
de España, dejó de matar, en 2010.
Pero demanda saber por qué hay
casi 1.500 personas a las que
diferentes bandas terroristas
quitaron la vida en nuestro país
desde la década de 1960 y hasta
fechas recientes. La mayoría fue a
manos de ETA, pero entre los
perpetradores hubo también
yihadistas, de ultraderecha,
extrema izquierda y
parapoliciales.
Para
dirigirse a esos jóvenes hay un
creciente número de materiales
educativos, audiovisuales, etc.
Pero quizás lo mejor es dejar que
los nietos, víctimas de tercera
generación, les expliquen su
experiencia.
Por
ello, la Fundación Fernando Buesa
Blanco y el Centro Memorial de las
Víctimas del Terrorismo, en un
proyecto elaborado conjuntamente,
hemos puesto a disposición de la
comunidad educativa 7 video
testimonios en los que participan
11 nietos y nietas de víctimas del
terrorismo.
Nuestro
objetivo es que la presente
colección de testimonios, dados
por personas a menudo sin
presencia previa en los medios,
contribuya a deslegitimar el
terrorismo entre las nuevas
generaciones, que pueden conectar
y sentirse identificados con otras
voces de su misma edad.
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en la web
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Fundación
Fernando Buesa Blanco Fundazioa
C/
Los Herrán 46 C-bajo - 01003
Vitoria-Gasteiz
(Araba-Álava)
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